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En Mis Rincones (barra derecha color verde, y casi al final del todo), podrás encontrar los diferentes temas que trato.

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viernes, 29 de mayo de 2009

Del juicio que no se le hizo al Barón de Benifayó, por la desaparición de la Princesa Rusa.


ALGUACIL: ¡Se me levanten todos! ¡Entra el Sr. Juez Presidente de la Sala, D. Justicio Garrotez Vilgliotinez. 

JUEZ: ¿Quién es el reo y quién lo representa? 

BARÓN: Yo y yo 

JUEZ: ¡Vaya!... afán de protagonismo… Empezamos bien. Nombre, caballerete… nombre. 

BARÓN: Zoy D. Julio Falcó y D´adda, Barón de Benifayó y Zenador por Madrid.

JUEZ: Vale, venga. Prosigamos, alguacil. 

ALGUACIL: Al reo se le acusa de dar matarile a una princesa rusa. 

JUEZ: ¿Y el reo se declara…? 

BARÓN: Puez… 

JUEZ: ¡No!... No me lo diga: Inocente. 

BARÓN: Pozí, zeñó Juez P´dezidente. 

ALGUACIL: (en voz baja acercándose al barón).- ¿Quillo? 

BARÓN: No, lo que paza ez que tengo p´doblemaz de ponunziazión con la “ece” y con la “zé” 

ALGUACIL: ¡Ah! 

JUEZ: Dejen de cuchichear y al tajo, que tengo dentro de media hora una partida de saetas en la taberna del Ahorcado Feliz. ¡Enga, empezemos… digo.. empecemos”!... A ver, señor reo, decía usted que se declaraba… 

BARÓN: Zí, zu zeñoría: Inozente, pero que inozente del todo 

JUEZ: Pues no lo veo yo tan claro, quesque las coplillas que se cantan por ahí… dice,n todo lo contrario, ¿he, fanfarrón? 

BARÓN: ¿Y le va a hazé cazo uzté a lo que digan laz coplillaz de la gente, zeñó Jué? ¡Vaya con Dió con los juizioz padalelozzz! 

JUEZ: El pueblo ez… digo… es muy sabio y siempre sabe lo que se dice. 

BARÓN: ¡Y una miezzzzzzda! 

JUEZ: ¡Modere zu...su vocabulario, (joé con este zezeo) o me veré obligado a ahorcarlo yo mismo! ¡Enga, Enga… comienzzzz… ¡joder!... comience su alegato, que tengo prisa por irme a tomar unas birritas y jugarme la partida! 

BARÓN: Puez mide uzté, zeño Juez, quezque, la duza en cueztión, 

JUEZ: ¡Rusa!

ALGUACIL: (Zí, zí... grrrr... Sí, sí, ¿solo problemas con la "s" y la "c"?)

BARÓN: Ezo, duza... Poz como le dezía, eza duza, tan bonica, tan lozana, tan coqueta, tan blanquica ella y tan dubica, que a mi ze me padecía un angelico bajao del zielo. Que me p´dendé de ella na maz vedla. ¿E zezo un delito, zeñó Jué? Mi amó entedo le judé pero la joía guiri ni puñetero cazo mazía. Mi hazienda y miz dinedozzz, miz criadoz, miz caballoz, la izla enteda y laz aguaz que la zidcundan… tó pa ella, tooo pa ella, ¡ála!... ¡tó pa ella que le ofrezí!… Pero ya digo, pod máz que yo le ofrezía, ella,  “podahí”, pod eze adco ze lo pazaba. 

JUEZ: ¿Podonde?

BARÓN: Ainnnnnzzzzz... ¡poz podel zioziete, Señó Jué!

JUEZ: ¡Ah! Ziga,  ziga.

BARÓN: Y ez que, zu zeñodía,  no entiendo zu zedazón de ella, por máz que lo intento y tato de dazoná, puez a la viztaztá mi podte y mi figuda, mi linaje e hidalguía… mi noble cuna… Que ya quiziedan muzias damaz de la cozteee, encamadze con ezte cuerpo zerrano que tengo. 

JUEZ. ¿Cued... grrrrr,,, cuerpo zerrano?... Entradito en años, más bien, didía yo. Pod favó… abevie. 

BARÓN: Puez como le iba diziendo, aquella mujé dezp´deziome todico entero miz tezoros, ¡a mí todo entedico yo!… ¡todo, todo y todo…! Todo el amod que le ofdezí, ya digo que, pod “ahí”, ze lo pazó, y la mu dezagdadezía, calabazas me dio. Dizen unoz, que zi la medlancolía y la añodanza de zu tiedda, otodoz que zi yo muy mayod y ella mu jovenica… Que zi laz nochez en vela llodando la pena de zu dezgdazia… ¡Y una mieddddda!, ¡que a ezcondidaz me loz ponía, y mu bien pueztoz, aunque, la veddá es, que no me favorezían, loz cuednos, digo!... Y ez qu, zu señodía, una noche, zepa uzté, la ví detozando con oto en la Cala del Contabandizta a la luz de la luna yena. Mire, pos dezulta, zeñó Juez, que… 

JUEZ: Ezto… digo, esto se pone intedezante… ¡Cuente, cuente! 

BARÓN: Poz digo que, la mu ladina, con Manolín, mi jaddinero, a miz ezpaddas, con e ze veía… Ya ve, con un p´debeyo jaddinero azadadiado y enzima, mad pagado.  

JUEZ: Pero al parecer, bien resalcido 

BARÓN: ¡Zeñó Jueeee!... No ahínque máz en la hedida, pod favó, que dezfayezco de doló… 

JUEZ: Doló en la frente, ya…. Mmmmm… bueno, y pa terminar… Total que ud mismo la despachó y matarile le dio, ¿no?  

BARÓN: Uzté divague, que yo, a do mío… Puez zepa, zeñó, que ¿qué amod puede zopodtá en ezta mízera mizeria, que te da jueguen y te entdetengan con dágrimaz en dozojoz, pa dezpué codded a loz b´dazoz de otodo a detozá y dizfdutá y a mi cozta?… Podque, muzia, muzia lagdimica, muzio zuzpiro... pero por laz nochezzzzz… ¡Ja!, pod laz nochez, dizen que la oían diodá lagdimicaz y zuspidá de dolor… De doló... Zí, zí ¡De p´dazé, oño!. Que aqueyoz zuzpiroz y zoyozoz edan ded plazé que ed jaddinedo le pdopodzionaba… ¡jodé!... Y yo, dando vuedtaz pod la pdaza, de buddadedo en buddadedo...

JUEZ: Bu, ¿qué?

BARÓN:Buddadeeeero... ezo pa que no tapidien loz todoz.
  
JUEZ: ¡Burladero, coño!

BARÓN: Pozezo: Buddadero. 

JUEZ: (¡Dió zanto!)... Ziga, ziga

BARÓN: Poz como decía, yo, deztozaico vivo, penzando en que el alma ze me modía de tidizteza y de doló pod ve a mi amada pedeza en ezta cadzed de cdiztá… de bohemia, cdaro, que to hay que dezi… Pedo, mejor dicho, de cdiztá de amod, amod de miz amodez…de mi amod que le ofdezí y que eda un zin vivir pamí, ved de como yodaba po e día, podahí por doz dincones en eztado de medancodía… Yo de ved comoztaba y lo que dodaba dádgdimas, me modía. ¿¡Dágdimaz de medancodía!?... ¡Dádgdimaz de cocodilo!... ¡Qué joía!...¡de cocodilo azezino del Nilo! 

JUEZ: Y ¡zas!...¡la mató! 

BARÓN: ¡Ah...! 

JUEZ: ¡¡¡Cómo que… ah!!! ... ¡Adguací, tdaiga el adma del delito! 

ALGUACIL: Ezzztoooooo 

JUEZ: ¿Ezzzto, qué?... ¡Joder!, digo… ¡¿Esssto qué?! 

ALGUACIL: Puezzzzz 

JUEZ: Puez ¿qué? 

ALGUACIL: Puez que va a ze que no. 

JUEZ: ¡Lo mato, yo a uzté, lo mato! 

ALGUACIL: ¡Zeñor, Zeñor!... ¡qué cozasss tiene uzté! … 

JUEZ: ¡¡¡Que taigan e cadaveeeeee!!!... ¡A alguien tengo que ajuztiziá, como me llamo Justizio! 

ALGUACIL: Eztoooo… tampoco hay… ¿Una tila pal cabreo, tal vez? 

JUEZ: ¡¡¡A loz doz, a loz doz me los cadgo en libdeta!!! 

De si ella fue muerta o no por el Barón, o mandado un sicario por él… ¿quién lo sabe?. Lo que sí se sabe es, que ella desapareció y que así quedó la cosa, a pesar de que las coplillas del pueblo inculpaban al Barón, pero que al no haber cuerpo ni de la rusa, ni del delito, pues que el Barón salió libre sin cargos, por no poderse demostrar su culpabilidad. También es cierto que, ya por estos tiempos que hoy corren, a la Dama y al Barón se les ve vagar en las noches de bruma y luna pálida por los alrededores de la isla, y que alguna vez los han visto en discotecas de La Manga meneando… el esqueleto… Que esto último, es un decir, porque, a decir verdad, tanto el Barón como la princesa rusa, cada uno por su lado, lloran su pena. La una, ella, ¿por su amado el jardinero?, ¿por melancolía de algún amor lejano?...¿por morriña de su tierra?. El otro, él, lo que sí es verdaderamente cierto, es que vaga su pena por ese amor que nunca pudo conseguir: Su blanca y delicada estrella que le alumbraba su vida o, por lo menos, eso es lo que él pretendía de ella, mas todo lo contrario ocurrió, que en sueños de cuervos negros, su pasión se convirtió, y, los cuernos que le salieron, a la locura lo llevó. Sí, ya, que ahora podían liarse… retozar y esas cosicas… ya! Pero es que son espectros y, como tales, a ver cómo lo hacen.

miércoles, 27 de mayo de 2009

El Barón Benifayó y la Leyenda de la Princesa Rusa

Ya veis, de mi tierra, y no conocía la historia. Ha tenido que ser un amigo quien lo publicara en un blog... "pandillero"... de amigos de la tierna juventud, para enterarme. No he podido resistirlo y me he decidido a compartirlo con vosotros, por lo bonito de la leyenda y para general conocimiento de la concurrencia. Espero que os guste. Ya sabéis, si venís por estas tierras, podréis conocer la isla Mayor, conocida más comunmente como La Isla del Barón.


Yo soy el barón de Benifayó, y en grata hora me batí en duelo con cortesano tan relevante como fue don Diego de Castañeda, y digo fue, pues no puede serlo más después de que mi florete le atravesara el pecho de parte a parte en perfecto lance.

Murió el malhayado don Diego y quisieron los cielos que en castigo, fuese yo confinado en singular isla, nacida y reinante en el centro mismo del mar que llaman certeramente, menor. Abandonado en la isla, prendóme della y su entorno desde el primer momento en que la pisara, pues es este un lugar delicioso para la vida, lejos de la civilización, rodeado de natural belleza y de un mar como no existe otro en el redondo mundo, pues encontrándose dentro del pequeño mediterráneo, es aún más reducido, ya que la costa lo recoge para sí, cual laguna salada limitada por un largo brazo y su manga de tierra. 

Tanto me enamoré de este lugar que, terminado mi castigo y libre ya de mi reclusión, compré esta hermosa isla y trasladé aquí mi lugar de residencia, construyendo para tal uso, un palacete de estilo neomudejar, tan de moda entre los nobles a finales del diecinueve, al que añadí por mi gusto un insigne torreón, en cuyas paredes reinaba el escudo de mi ilustre casa. Y como fuera que mi fortuna era abundante y mi ánimo vivía exaltado por el bienestar en aquel idílico paraje, las fiestas se sucedían, nobles de todo el litoral acudían en galeotas y el vino y las mujeres destacaban en cada celebración, dándole una fama tan grande como depravada a estos festejos. Y fue en uno de estos bailes donde vi por primera vez, tan rubia y pálida, tan esbelta y grácil, a la princesa rusa que enamoró mi corazón conquistador. Me fue bien fácil conseguir de su arruinada familia, el beneplácito para el matrimonio, mas no el suyo, pues obligada a vivir junto a mí, cerró su corazón y perdió para siempre su vista en el mar con melancólico gesto. Mil veces la vi bajar hasta la playa de los contrabandistas, desnuda y abandonado su pensamiento entre las olas que lamían las rocas, pero ese deseado cuerpo de hembra noble, que invitados y pescadores veían con embeleso y lujuria durante los largos paseos de mi princesa, no tuvo nunca más dueño que el mismo mar. Ha pasado un siglo y mi alma ha quedado encerrada entre las ruinas del palacete que en vida fue mi morada y ahora es sólo mi cárcel. A menudo, escucho a los pescadores contar historias sobre mi amada, que dicen pereció entre mis manos y fue enterrada en secreta tumba en esta isla. El altísimo me otorgó la dádiva de no recordar en mi purgatorio tal episodio, si es que fuera cierto que así sucediera, que también pudiera ser cruel leyenda. Cuentan también que al caer la noche, se la ve aún vagar por la playa, desnuda y envuelta en un aura levemente iluminada, pero por mucho que lo deseare, por más que suplicare al cielo en estos años, yo no he podido volver a contemplarla pues, por gloria del Dios justiciero, dicen que su exquisita figura se esfuma cuando se acerca a las ruinas, envueltas en sombras, del palacio donde, como alma en pena, habito.





...oooOXOooo...

Bueno, pues para el viernes, :)) a lo mejor le hacemos al Barón un juicio sumarísimo que ya lostoy cavilando.

lunes, 25 de mayo de 2009

Haiku 13

La oscuridad y la luz se encadenan día tras día a nuestras vidas. Presos por nuestras pasiones, soportamos su cansado tintineo y la presión constante a nuestros tobillos, a nuestras muñecas… a nuestro cerebro. Y nuestra alma sangra lágrimas de hiel, queriendo salir de ese ahogo que no cesa. Mas todo se soporta con el amor. Amor que se ofrece. Amor que se acepta y se recibe.


renace la hoja 
sobre la rama gris 
la vida sigue 

 sigue la vida 
como la noche al día 
ola constante 

 ola constante 
que a mi orilla te acercas 
beso de vida 

 beso de vida 
siempre guiando mis pasos 
amor querido 

 querido amor 
rompiendo mis cadenas 
dulces abrazos 

 dulces abrazos 
primavera a mi lado 
renace la hoja 

 renace la hoja 
sobre mi rama gris 
la vida sigue.



viernes, 22 de mayo de 2009


--He tenido una niña –me decía Antonia con unos ojicos pequeños y avispaos, abiertos de par en par, irradiando una triste felicidad- Sí, pero se la han llevado. Me han dicho que no, que no era una niña, que me habían operado de una cosica de nada, pero yo sé que he tenido una niña, pero no me la han dejado ver. No he podido siquiera cogerla en brazos. 

Antonia y Pedro eran un matrimonio mayor… mayor de ochenta años cada uno. A Pedro, de toda la vida le gustaba bailar… Era el clásico bailón incluso a sus edad de ochenta y tantos años. Era un bailón irrefrenable. Escuchaba música y enseguida se agarraba a una “nenica” y se marcaba unos pasicos. Un día ingresó Antonia en el hospital afectada de un cáncer en el vientre, más grande que una naranja… La abrieron y enseguida la cerraron.

Abrieron las puertas de sus entrañas y una brisa suave avivó el brillo de la muerte.

Estaba muy malica y Pedro entristeció, tanto, que a las dos semanas lo ingresaron a él también. Lo pusieron en la misma habitación que a su mujer para que estuvieran junticos. ¡Claro!, cómo iban a separar al matrimonio. 

Últimamente, Pedro se encaraba con algún que otro amigo porque: “Ten cuidado, que estás mirando mucho a mi mujer, eh?”… Sí, y es que se preocupaba porque su Antonia todavía, a sus ochenta y tantos años, estaba de muy buen ver, decía él, y no era cuestión de que ligaran con ella. 

Pedro, como he dicho, ingresó en el hospital al poco de ingresar su esposa. Ingresó debido a su tristeza, aunque una sonrisa, de vez en cuando, le asomaba por la comisura de los labios. 

--Pedro, amigo, te acuerdas de mí? Y a Pedro se le limitaba una sonrisa sin decir nada. 

Antonia y Pedro permanecían el uno junto al otro en la misma habitación.

Antonia y Pedro eran dos extraños que, al llegar él, no se reconocían el uno al otro. Antonia y Pedro, antaño esposos y amantes, él bailongo y ella complaciente, permanecían la una junto al otro sin conocerse. Apenas algo más de medio metro entre cama y cama, pero les separaban kilómetros de olvidos. Les separaba la senectud, el paso inmisericorde del tiempo, el archivo de la memoria, que se les había perdido la llave. 

Un día, Pedro se marchó, como dice el poema, ligero de equipaje. Quién lo dijera que, entrando ella primero a la antesala de la luz, fuera él quien corriera el primero como polilla a la farola. 

--Ese señor ya no está, se ha ido. -decía Antonia- Yo también me iré pronto a mi casa con mi hija, que no me la han dejado si quiera, abrazarla. Y a los pocos días de marcharse Pedro, Antonia se marchó también con él. Los dos juntos, a poco más de un paso, el uno de la otra.

No, no se marchó ligera de equipaje. Se marchó de la mano de su hija, la que nació en el hospital y ni siquiera se la dejaron ver ni abrazar.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Hay Un Sol Negro En Tu Mirada


Foto autor: Guillermo

Hay un sol negro en tu mirada 
que asoma apagando al mediodía. 

Quicios de lúgubre paisaje 
en cenizas convertidos. 

Hay mañanas de vientos 
que azotan 
los más frágiles sentimientos, 
como voraces olas 
engullendo rocas. 

Tardes grises y otoñales 
siembran, de perlas grises, 
tus cálidas y grises mejillas. 

Hay lazos de seda negra 
sobre la negra noche. 

Perfume agrio, sabor amargo. 

Y en el brillo de tus ojos, 
espejito para mis ojos. 

Me revelo y no quiero 
ser carroña de lobos 
que a dentelladas marcan 
las horas de mi tiempo. 

No quiero el cieno de mi tormento 
servido en copa de oro: 
veneno blanco disfrazado. 

Quiero sentirte y amarte 
en la agonía de tu enfermedad. 
Y en el brillo de tus ojos, 
ver reflejados mis ojos.

.....ooOoo.....

lunes, 18 de mayo de 2009

Haiku 12

Clavado como estaca en el desierto. Respirando rayos de sol y arena a bocanadas. Colgado del patíbulo en balanceo monótono como tic-tac de un reloj que olvidaron parar un día. Placenta de adoquines llena, porque los amantes equivocaron su proyecto de vida. Abecedario asesino que transformó en disparos tus pensamientos. Y me negaste el vivir.


sutil palabra 
abriendo mis entrañas, 
rastro de arado


viernes, 15 de mayo de 2009

Toma Mis Manos


Toma mis manos entre tus manos. 
Mece, suavemente,
mis sueños junto a tus sueños, 
y soñemos juntos nuestro único destino. 

Destino amargo, 
como el sabor más amargo. 
Destino dulce, como el más dulce de los dulces. 
Pero siempre a tu lado. 

 .....ooOoo.....

miércoles, 13 de mayo de 2009

No puedo


No puedo. Se me acaban las ideas porque se me escapan por entre rendijas de mi cerebro hacia la mar, como barquitos veleros que huyeran de ser tragados hacia tierra o ser estrellados contra el cantil del puerto. 

No puedo. 

Se me acaba la expresión de mi cuerpo, inmovilizado por este yugo que domina cada músculo de mi cuerpo y no puedo moverme. 

No puedo. 

Desfallezco y me hundo en el barro de mi peana desmoronándome como un edificio que implota para dar paso a un solar de cascotes sin alma, sin poesía. Cascote sobre cascote también forman poesía, pero poesía muerta, poesía negra, poesía polvorienta de tristeza y lágrimas. 

No puedo. 

No puedo ver la luz del mediodía a través de mi ventana porque está cerrada de amor y de pasión. Mi corazón se encierra entre paredes de espinos y funde la llave en el averno, convirtiéndose en líquido incandescente que bebo lentamente para saborear mi agonía. 

No puedo. 

No puedo sentir en mi piel el tacto de tus manos cuando me acaricias ni sentir tus besos al besarme. Ni el suave tacto de tus dientes al morder mis labios. Soy un tronco de corcho a la deriva en la marea de mis tormentos que me acechan clandestinos. 

No puedo. 

No puedo mover mis brazos para atraer tu cuerpo desnudo, ni acariciarlo con mis manos cuando te acuestas a mi lado. Ni con mis manos puedo abrigar tu linda cara ni abrazarte tiernamente y cobijarte del frío de mi invierno. 

 No puedo. 

No puedo amarte porque estoy clavado en este asfalto de mi vida gris ceniza, vida que antaño fue leño ardiente de un amor apasionado. Y esta vida se me seca, lentamente, como el riachuelo en la sequía, porque le falta aquella lluvia que antaño le daba la vida. Y cuando veo tus cuidados, tu esmero con mi cuerpo hecho trapo, miro al cielo, ese mismo cielo que embellece la comisura de tus labios; esos labios que me cantan y me leen, los mismos que me hablan y no entiendo. Y es entonces que suspiro en mis adentros queriendo que no me faltes, queriendo, tu libertad. 

No puedo conmigo mismo, ni arrancar la espina atravesada que hay en mi garganta cada vez que te miro y sé, que por mi culpa, a pesar de tu sonrisa de ángel, te me estás muriendo, día a día, por ofrecerme tu vida.

lunes, 11 de mayo de 2009

Haiku 11

El tráfico se hace insoportable ante la impaciencia de las gentes camino de sus casas tras la jornada laboral. Un cansancio enmascarado por el malhumor rebota por las paredes de la ciudad creando un eco grave y profundo, mostrando sus hondas en relieve entre los inmensos ventanales de los altos edificios acristalados. Miradas sin mirar entre las aceras. Parones ante los semáforos en rojo. Rugir de cerraduras en el silencio agónico y estridente del atardecer, para parir portazos secos en las casas. No hay hogar, solo casas. Un Hola y un derrengarse en el sofá. Estamos solos. Y a pesar de todo, día tras día, ella está siempre ahí, entre nosotros.



Sube la luna 
a la copa de su árbol 
por alumbrarnos


viernes, 8 de mayo de 2009

Letanía Del Sinamor

Sí, otro poemica de los que se pierden en el tiempo y aparecen... Y tengo algunos más que poco a poco iré publicando. Ya comenté, que aparecieron rebuscando por ahí... Pues nada, aquí lo cuelgo.

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Quiero llorar, 
y quiero llorar por los que no lloran. 

Quiero sangrar por los que sangran. 
Ahogar mi pena y mi temor, 
por los que temen y se apenan. 

Quiero llorar por los que lloran. 

Dadle a mis manos 
el cuerpo muerto de un niño. 
De los ancianos, 
sus lágrimas a mis ojos. 

Quiero llorar por los que lloran. 

Quiero una guerra en mi alma, 
una explosión en mis venas. 
Quiero, una madre en mis entrañas 
saliendo de entre escombros, 
con el corazón roto de pena 
por un marido y unos hijos
que ya no la aguardan. 

Quiero llorar por los que lloran. 

Dadme hambre, sed. 
Dadme unos labios resecos, 
un vientre de promesas lleno, 
unos ojos desencajados, desorbitados, 
una mirada triste clavada en la nada. 
Dadme, unos huesos a la piel asomados. 
Un cuerpo que, de no tener, 
no tenga ni lágrimas. 

Quiero llorar por los que lloran. 

Partir quiero mi cuerpo 
como se parte un niño violado. 
Como se parte la mujer vejada, 
desmadejada. 
Como los aterrorizados,
los sacrificados en el ara de la violencia. 

Quiero llorar por los que lloran. 

Que destrocen mi cuerpo los pueblos enemigos. 
Que abran surcos en mi piel, 
que explosionen mi pecho. 
Que socaven mis ojos, mis venas, 
y que mueran, lentamente, 
poco a poco, 
las familias en mis brazos. 

Quiero llorar por los que lloran. 

Arder mi cuerpo quiero como el campo, 
como el bosque de mi tierra muerta. 
Que arrasen mi piel, 
que la abrasen de rescoldos 
y ennegrezcan de cenizas mis espaldas. 

Quiero llorar por los que lloran. 
Y quiero llorar eternamente, 
por quienes, de tanto llorar, 
ya no tienen, siquiera, 
fuerzas para llorar. 

.....ooOoo.....

miércoles, 6 de mayo de 2009

4 Estaciones (4 micro haikus... -con perdón-)

Ya, ya lo sé que, posiblemente, sea una locura y si algún purista -no peyorativo- lo lee, va a pensar de mí... menos bonico, de todo... jeje, pero me dije -a mí mismo, claro- que si la métrica de un Haiku es 5-7-5... por qué no podía hacer algo con esa misma métrica, pero en vez de sílabas... con letras... Es jodidillo, eh? Bueno, un caprichico que me he dado a la mente, claro, junto a la prosa. .. Por eso no me atrevo a ponerlo en su apartado correspondiente a los Haikus... por respeto, porque, a pesar de todo, uno tiene sus principios. :)


De occidente a oriente proclamando tu victoria. Y en tu cenit de orgullo, lanzas saetas asesinas que se clavan en los débiles cuerpos de nosotros los mortales que, como pequeños bichos indefensos, corremos presurosos hacia las sombras, que en otro tiempo despreciamos.
noche, 
grillos 
velan

Renuevas las promesas de tu venida, y apareces esparcido por las alamedas en sueño alfombrado de quebradizas hojas secas, presagio de lánguidas miradas. Y tras tu marcha, días de abrigo, noches al raso de tiritar profundo.
opaca 
canción 
suena

Tu noche se me hace larga. Larga como la propia muerte que me impide volver a la vida. Larga como largo es el camino de regreso cuando ansías llegar pronto a los brazos de la amada. Y conviertes nuestros cuerpos en muertos vivientes, bajo una cripta de nieve.
nacen 
mañanas 
frías

Llegaste hecha una reina, aposentándote sobre las nieves estivales, derritiendo el semblante gélido de los campos, para transformarlo todo en color y belleza…días que antaño se enriquecían con la pobreza de las sombras.
brota 
calidez 
suave


Perdón... Bueno, quería decir que, por si no se entendían... el orden es: Verano, Otoño, Invierno y Primavera

lunes, 4 de mayo de 2009

Haiku 10

No me digas esas cosas, que entristecen mi alma. Apaga esa mirada que me abrasa y a galeras me condena en eterno horizonte sin escalas. Que te amo como la única que en mi vida ha clavado la dolorosa espina del amor. Tal vez sea, que no sé quererte como mereces.



por tu amor siento 
volar de mariposas, 
es primavera

domingo, 3 de mayo de 2009

Vilencia de género



Antes quizás los hubiera y al no haber tantos medios de comunicación, no se conocían, o quizás no los hubiera. Ya sabéis, los malos tratos, la violencia machista. 

Pongo el telediario y es raro el día que no dan alguna noticia de la paliza o el asesinato, o la violación que ha sufrido alguna mujer o niña. Yo creo que todo esto viene a raíz de la liberación de la mujer, cuando las mujeres dejamos de ser sumisas y nos volvimos más independientes, más autónomas y nos incorporamos al mercado laboral y a otras muchas facetas de la vida social que antes eran sólo cosas de hombres. Y esto ha creado inseguridades, miedos, celos y paranoias a estos individuos, que no se merecen que se les llame hombres ni personas. 

Estos individuos machistas, celosos, cobardes, abusadores, usan su fuerza bruta porque no saben usar otra cosa y pegan, asesinan y violan a sus parejas. Da igual que tengan 15, 20, u 80 años. Para ser maltratador, no hay edad. Suelen tener a sus espaldas historias tristes y rocambolescas, haber sido, a su vez, maltratados, haber tenido madres absorbentes e histéricas o proceder de familias rotas. Da igual porque ya no tienen remedio. El que es maltratador lo seguirá siendo hasta que se muera. 0

A las mujeres se les dice, con campañas publicitarias incluidas, que denuncien. Las más valientes lo hacen, y ¿qué consiguen? Una orden de alejamiento, que el otro se suele pasar por el arco de triunfo, hasta que consigue llegar hasta ella y asesinarla, y es entonces cuando lo arrestan y lo llevan a prisión. ¿Es esto justo? ¿Es esta la justicia social? Bueno de la justicia hablaremos en otra ocasión que da para mucho.

Recordaros que por ahora, los domingos noche publico textos de La Flaca.

viernes, 1 de mayo de 2009

Toda Tú Me Haces Falta



Un beso por tus pensamientos. 
Pero que sean bonitos. 
Y te daré un beso con sabor a fresco 
y un suspiro de canela. 

Tus pensamientos por mis beso.
Mejor tus besos abrazados a mis besos. 
Sí, tus besos que saben a caramelo, 
a caramelo tostado de azúcar blanca. 
Blanca como tus enaguas,
como tu carita blanca. 

Y es que me hacen falta 
tus pensamientos y tus besos. 
Y tus palabras. 
Y tus ojitos tristes. 
Y tu sonrisa soleada. 
Y tus lágrimas de invierno. 

Toda tú me haces falta, 
para poder seguir viviendo. 

 …..ooOoo…..

((Otro rescate del cajón del olvido.))