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jueves, 20 de agosto de 2009

Cualquier día y a cualquier hora, a tí o a mí... Tenlo presente.


Allí estaba él, en el último asiento del último vagón del último metro que circularía aquel día. Se encontraba sentado en aquel duro asiento, saboreando la amarga ambrosía de la soledad. Estaba solo. Él, consigo mismo, se acompañaba en aquel viaje rumbo a quién sabe donde. Absorto, hipnotizado, miraba la oscuridad que golpeaba monótona en los cristales de la ventanilla que tenía enfrente, cuando de pronto, una inmensa luz penetró por todas las ventanillas del vagón, iluminando y dañando, atrozmente, su pupila. Apenas podía entreabrir los párpados. Era tal la intensidad lumínica, que tuvo que protegerse con el antebrazo para ir poco a poco abriendo los ojos. Incluso así le era difícil. No podía. Por un momento pensó en lo absurdo de la situación, en que aquello era incomprensible, sin pies ni cabeza, dadas las altas horas de la noche. En un segundo, nada más,  pasaron por su cabeza todas las deducciones lógicas del mundo, para no encontrar explicación alguna a aquello que estaba pasando. Aquella luz cegadora impertinente y canalla, maltrataba sus ojos cada vez que quería abrirlos para poder ver algo… ¡Algo!… Ver algo era lo que quería. Ver para poder dar sentido y explicación a aquella situación que, si bien no lo había asustado del todo, poco faltaba, pues la situación duraba incomprensiblemente más de lo que él quisiera. Un fogonazo de alguno de los cables, un incendio en el túnel, un… un qué se yo, -pensaba él- porque no era una luz brillante, ni siquiera se reflejaba en ningún objeto metálico. Era una luz sedosa, suave, si es que se la pudiera dar tacto. Aquella luz envolvía rabiosamente todo. Parecía como si abrazara. La verdad es que desde que empezó el fenómeno, no habían pasado ni diez segundo, pero parecía una eternidad. Parecía que el tiempo se había parado; como si alguien, caprichosamente, lo hubiera agarrado por el rabo en un macabro juego de vida y muerte. Un silencio ensordecedor invadió la dimensión del momento. La Nada, como un todo, atravesó ingrávida por aquellas paredes de chapa de aquel vagón ahora inerte en la vía. Él, aún con el antebrazo protegiéndose los ojos, se levantó del asiento, y con la vista clavada en el suelo, que apenas podía vislumbrar sus zapatos, se dirigió a la puerta corredera para salir. Las puertas no se abrían. Una agónica desesperación hizo escapar un pequeño pero profundo y desgarrador grito, casi como un gruñido seco, seguido de una tos nerviosa. Trató de serenarse y apoyó suavemente la cabeza, precedida por su antebrazo, en la junta de las dos puertas. Aquellas puertas se separaron. Parecía como si aquella serenidad hubiera sido la clave para abrirlas. Salió del vagón, bajó su antebrazo de la cara y, como si llevara el camino aprendido, se dirigió hacia el final del túnel. Allí le esperaba la Luz.

((Recuerda que, un poco de Luz, puede cambiar tu vida.))

miércoles, 12 de agosto de 2009

Por Quien Podemos


Dedicado a todas las personas buenas de este mundo, que teniendo su credo, sea cual sea, éste les hace sentir y vivir la vida con alegría, sin culpabilizar a los demás de sus desgracias.

Y dicen que reía, 
o cuanto menos, que podía reír. 
Pero que no era risa, 
sino sonrisa. 

Dicen, que en su mirar 
se reflejaba la dulzura buena; 
la buena dulzura de las personas buenas. 
También dicen que, 
al ser tocado por sus manos, 
uno sentías paz y confianza. 
Pero que no todo ese poder era suyo,
-decía él- 
sino el que “aquel ser de luz" 
le transmitía. 

Y era tal,
aquella fuerza y valor en su vida, 
que no podía, por menos, 
que salir al mundo y comérselo a besos. 

……….ooOoo……….

lunes, 10 de agosto de 2009

LA CULTURA DEL SLOW DOWN


El poema que publiqué en el post anterior, rescatado de antaño hace poco tiempo, me recordó este artículo que me pararon, creo que hace algo más de un año o por ahí. Es muy interesante, aunque supongo que algunos ya lo conoceréis... si no el artículo en sí, por lo menos sí de qué va la cosa. Saboreadlo y disfrutarlo... slowly (se escribe así?) ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Los procesos globalizados causan en nosotros (brasileños, argentinos, colombianos, peruanos, venezolanos, mexicanos, australianos, asiáticos, etc.) una ansiedad generalizada en la búsqueda de resultados inmediatos. En consecuencia, nuestro sentido de la urgencia no surte efecto dentro de los plazos lentos de los suecos. Los suecos debaten, debaten, realizan "n" reuniones, ponderaciones, etc. ¡Y trabajan! con un esquema más bien “slowdown". Lo mejor es constatar que, al final, esto acaba siempre dando resultados en el tiempo de ellos (los suecos) ya que conjugando la madurez de la necesidad con la tecnología apropiada, es muy poco lo que se pierde por aquí en Suecia. Lo resumo así: 1. Suecia es del tamaño del estado de San Pablo (Brasil). 2. Suecia tiene tan sólo dos millones de habitantes. 3. La ciudad más grande, Estocolmo, tiene apenas 500.000 habitantes (compare con Curitiba, Brasil, donde existen dos millones de habitantes; o tan sólo Mar del Plata, Argentina, ciudad balnearia, donde casi un millón de personas viven permanentemente, o Rosario, Argentina, con tres millones). 4. Empresas de capital sueco: Volvo, Skandia, Ericsson, Electrolux, ABB, Nokia, Nobel Biocare , etc. Nada mal, ¿no? Para tener una idea de la importancia de ellas basta mencionar que Volvo es la que fabrica los motores propulsores para los cohetes de la NASA. Los suecos pueden estar equivocados, pero son ellos quienes pagan mi salario. Por ahora, menciono especialmente que no conozco un pueblo, como pueblo mismo, que posea más cultura colectiva que los suecos. Voy a contarles una historia corta, sólo para darles una idea: La primera vez que fui para Suecia, en 1990, uno de mis colegas suecos me recogía del hotel todas las mañanas. Estábamos en el mes de septiembre, algo de frío y nevisca. Llegábamos temprano a la Volvo y él estacionaba el auto muy lejos de la puerta de entrada (son 2000 empleados que van en coche a la empresa). El primer día no hice comentario alguno, tampoco el segundo, o el tercero. En los días siguientes, ya con un poco más de confianza, una mañana le pregunté a mi colega: "¿Tienen ustedes lugar fijo para estacionar aquí?, pues noté que llegamos temprano, con el estacionamiento vacío y dejaste el coche al final de todo...". Y él me respondió simplemente: "Es que como llegamos temprano tenemos tiempo para caminar, y quien llega más tarde, ya va a llegar retrasado y es mejor que encuentre lugar más cerca de la puerta. ¿No te parece?" Imaginen la cara que puse. Y con ella fue suficiente para que yo revisara en profundidad todos mis conceptos anteriores. En la actualidad, hay un gran movimiento en Europa llamado "Slow Food". La Slow Food International Association, cuyo símbolo es un caracol, tiene su central en Italia (el site en la Internet es muy interesante, visítalo). Lo que el movimiento Slow Food predica es que las personas deben comer y beber lentamente, dándose tiempo para saborear los alimentos, disfrutando de la preparación, en convivencia con la familia, con los amigos, sin prisa y con calidad. La idea es contraponerse al espíritu del Fast Food y lo que éste representa como estilo de vida. La sorpresa, por tanto, es que ese movimiento de Slow Food está sirviendo de base para un movimiento más amplio llamado Slow Europe como resaltó la revista Business Week en una de sus últimas ediciones europeas. La base de todo está en el cuestionamiento de la "prisa" y de la "locura" generada por la globalización, por el deseo de "tener en cantidad" (nivel de vida) en contraposición al de "tener en calidad", "calidad de vida" o "calidad del ser". Según la Business Week, los operarios franceses, aunque trabajen menos horas (35 horas por semana) son más productivos que sus colegas estadounidenses o británicos. Y los alemanes, que en muchas empresas ya implantaron la semana de 28,8 horas de trabajo, vieron su productividad aumentar en un elogiable 20%. Esa llamada "slow attitude" está llamando la atención hasta de los estadounidenses, discípulos del "fast" (rápido) y del "do it now!" (¡Hágalo ya!). Por tanto, esa "actitud sin prisa" no significa hacer menos ni tener menor productividad. Significa sí, trabajar y hacer las cosas con "más calidad" y "más productividad", con mayor perfección, con atención a los detalles y con menos estrés. Significa retomar los valores de la familia, de los amigos, del tiempo libre, del placer del buen ocio, y de la vida en las pequeñas comunidades. Del "aquí" presente y concreto, en contraposición contra lo "mundial" indefinido y anónimo. Significa retomar los valores esenciales del ser humano, de los pequeños placeres de lo cotidiano, de la simplicidad de vivir y convivir, y hasta de la religión y de la fe. SIGNIFICA UN AMBIENTE DE TRABAJO MENOS COERCITIVO, MÁS ALEGRE, MÁS LEVE Y POR LO TANTO, MÁS PRODUCTIVO, DONDE LOS SERES HUMANOS REALIZAN, CON PLACER, LO QUE MEJOR SABEN HACER Es saludable pensar detenidamente en todo esto.¿Será posible que los antiguos refranes: "Paso a paso se va lejos" y "La prisa es enemiga de la perfección" merezcan nuevamente nuestra atención en estos tiempos de locura desenfrenada? ¿Acaso no sería útil que las empresas de nuestra comunidad, ciudad, Estado o país, empiecen ya a pensar en desarrollar programas serios de "calidad sin prisa" hasta para aumentar la productividad y calidad de los productos y servicios sin necesariamente perder "calidad del ser"? En la película "Perfume de Mujer" hay una escena inolvidable en la que el ciego (interpretado por Al Pacino) invita a una muchacha a bailar y ella responde: "No puedo, pues mi novio va a llegar en pocos minutos". A lo que el ciego responde: "Pero es que en un momento, se vive una vida", y la saca a bailar un tango. El mejor momento de la película es esta escena de sólo dos o tres minutos. Muchos viven corriendo detrás del tiempo, pero sólo lo alcanzan cuando mueren, ya sea de un infarto o un accidente en la autopista por correr para llegar a tiempo. O para otros que están tan ansiosos por vivir el futuro que se olvidan de vivir el presente, que es el único tiempo que realmente existe. Todos en el mundo tenemos tiempo por igual, pues nadie tiene ni más ni menos de 24 horas por día. La diferencia está en el empleo que cada uno hace de su tiempo. Necesitamos saber aprovechar cada momento, porque, como dijo John Lennon, "La vida es aquello que sucede mientras planeamos el futuro".
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Y ahora... merece o no merece la pena beber el agua de las gortas que resbalan por las hojas del naranjo???... Es que, tal vez, solo tal vez, es preferible ahogar nuestra sed en el estanque??? Sí, está clarísimo: Nosotros Mismos.



lunes, 3 de agosto de 2009

Tu Nombre



El nivel de los océanos y mares 
se desigualaría, 
solo al recitar tu nombre. 
María 

La sequedad del desierto 

se humedecería, 
solo al recitar tu nombre. 
María 

Valles, montañas y llanuras 

se enrasarían, 
solo al recitar tu nombre. 
María 

Quedaría el diapasón desafinado, 

solo al recitar tu nombre. 
María 

Solo al recitar tu nombre, 

el mundo sin gobierno giraría. 
María 

La luna, sin luz del sol brillaría, 

solo al recitar tu nombre. 
María 

Sin luz, 

los colores brillarían
y el llanto reiría
y la tristeza sonreiría. 
Solo al recitar tu nombre. 
María 

Marchita la flor, 

renacería, 
solo al recitar tu nombre.

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Yastamos en casa... Unos días para organizar y espero daros la "tabarra" de nuevo... jejeje... Bueno, eso de "tabarra", es un decir... ya sé que no... Ah, que algun@ no sabe lo que es dar la tabarra???... Vaya :)