Recostada sobre la acera
y apoyada la cabeza
en la pared,
yacía Elena
soñando su último sueño.
Quién sabe.
Una mala noche
presentó, sin saber,
al emisario dañino
que, tras no querer pagar,
asestó sin cuidado
beso de muerte
con lengua punzante de acero
en aquel blanco vientre,
mientgras ella, ya en la calle,
reclamaba el pago de su servicio.
Miradas que huyen sin querer saber.
Pisadas ligeras.
Presurosos pasos
que sin eco se alejan
del parto extrauterino
que aquella navaja
dejó huella de luz de luna
confundiendo a la farola.
Un reguero de sangre
recorre caprichoso
los surcos de las baldosas callejeras
cayendo en catarata
a la alcantarilla.
Tal vez,
un alma caritativa llame al 112
Tal vez,
las lágrimas de Elena,
laman su herida.
Tal vez,
el alma de Elena
se eleve hasta la cornisa y, curiosa,
caprichosa se siente y otee
la indiferencia de las gentes
que junto a su cuerpo transitan
meditando en sus propios problemas
sin parar siquiera,
a pensar en los demás.
No ha llegado el 112.
Aún no llegó y Elena
no sabe si marchará a los cielos
o seguirá en el infierno.
Lo que sí es cierto, es,
que la vida a Elena se le acaba.
Que la luz de la farola
difumina a las personas
hasta hacer desaparecer sus sombras.
Y Elena, en su cornisa,
espera indecisa
no sabiendo dónde estará
el túnel del que tanto hablan
y su luz que tanto ilumina,
pero que no daña.
¿Cielo, o infierno?
Y el 112 que no llega.




Qué triste Guillermo...Y lo más triste es saber que esta historia ocurre realmente en todos los lugares del mundo y que, como tú señalas, miramos hacia otro lado.
ResponderSuprimirAbrazos
!Que tremendo poemazo, Guille!, y según lo iba leyendo me sonaba en la cabeza Ruben Blades cantando indolente su Pedro Navaja... pero tu poema es más, es mucho más, es la dejación de la gente ante el dolor de los demás, es la falta de caridad y de humanidad, es que todos nos hemos vuelto autistas, encerrados en nosotros mismos, incapaces de sentir nada por los demás, es como el Ensayo sobre la ceguera de Saramago... !a veces la raza humana provoca una tristeza!, y mientras, Elena perdiendo lentamente la vida ante la mirada ausente de los demás, en medio de la calle...
ResponderSuprimirMillonazo de besotes gordotes
lastima de Elenas...
ResponderSuprimir" Miradas que huyen sin querer saber ", qué triste, qué cierto...Tenemos realmente corazón?, a veces me lo pregunto...
ResponderSuprimirCuando la amargura se convierte en belleza y mira que es difícil, pero lo has hecho en este poema.
Un beso, querido cuñado.
Elena...tan solo finge estar dormida mientras de sus venas la sangre escapa tratando de encontrar vida calle abajo...y sin trabajo, los clientes de otras noches hacen como que no la reconocen y apuran el coche mientras olvidan marcar el 912...
ResponderSuprimirTriste relato del final de una mala noche..
Besos
Uff, qué triste el poema.
ResponderSuprimirY sobrecoge, eh? Quizás porque sé a ciencia cierta que es verdad, que miramos sin ver, que no tenemos tiempo o que no queremos complicarnos.
Besos-Besicos, Guillermo!
LoyLo
ResponderSuprimirapm
Noel
Viky
Doña
Lourdikas
Gracias por vuestros comentarios, vuestro tiempo...
Últimamente mestá dando por ser un pseudo camusiano... (pseudo) Bueno, pasaremos la etapa, seguro y entraremos en otra... jeje.
Repito las Gracias
Besibrazos y un Besibrazox2
Un poema crudo, realista como la vida misma, fuerte y conmovedor, Guille, y mucho.
ResponderSuprimirYo creo que es un verdadero homenaje a la vida, al ser humano, sin diferencias de ningún tipo. Una vida es una vida, no importa de quién sea, siempre valdrá lo mismo.
Como dice apm... ¡un poemazo!
Besos, abrazos y cariños.
Lili... Sí, pero, desgraciadamente, hay vidas que la sociedad hace parecer que valen menos que nada.
ResponderSuprimirBesibrazos.
Marcho a dormir, ques tarde ya (03,59h)
ResponderSuprimirBuenas noxes
Pero todas las vidas son hermosas y valiosas, y todas las mujeres merecen ser amadas, incluso las que hacen la calle y se la juegan cada día con desconocidos... muy realista y justo, amigo. Un abrazo, y gracias por tu palabra, precisa y sincera...
ResponderSuprimirLobo... Tú lo has dicho, todas las vidas son valiosas y todos los seres humanos debemos ser amados. Quien no conoce el amor es difícil que dé amor.
ResponderSuprimirGracias
Abrazos.
Eso lo decidirán en la entrada del cielo, ¿no?
ResponderSuprimirBesicos
Tan triste y real como la vida misma, como la muerte misma, como la discordancia de esta sociedad misma, como...misma...
ResponderSuprimirUn abrazo
Belén... O los médicos si llegan a tiempo, porque la dejarán en el infierno.
ResponderSuprimir;)
Besibrazos
Miguel... Bueno, tb hay gente buena que se preocupa por los demás. ¿Pasará alguien así por su lado???
Un Abrazo.
Impresionante este poema.
ResponderSuprimirLa situación límite que plantea está descrita con crudas pero poéticas imágenes.
Me ha encantado.
Un abrazo
Mercedes
Mercedes... Gracias. Otro abrazo para tí.
ResponderSuprimirBesibrazos.