Aún recuerdo
tus sábanas calientes
en mi cuerpo.
El olor a limpio,
que no a perfumes ni a flores.
Aún recuerdo el tacto de tu piel,
tu vello enervado
bajo las caricias de mis dedos,
tu suave redondez.
Tus ojos a mis ojos.
Cuerpo a cuerpo unidos
en rítmico movimiento,
alentado por nuestro mutuo gemir.
Tus ojos en éxtasis, cerrados.
Aquella luminosa mañana de mayo,
con el gorjeo de los pajarillos,
nos sorprendió entre juegos de amor.
Un tímido rayo de sol
entreabrió la ventana
e irrumpió lentamente
hasta cubrir nuestros cuerpos
con su tierno calor primaveral.
Me levanté de la cama
para entornar aquella ventana,
dejar nuestro nido de amor en penumbra,
y poder disfrutar de nuevo,
tú y yo;
pero esta vez
en el dormir y el descansar
lo que nuestra pasión
no nos dejó esa noche de amor.
.....ooOoo.....
lunes, 2 de mayo de 2011
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todo a su tiempo
ResponderSuprimirhoy toca dormir
Hola, Guillermo:
ResponderSuprimir¡Cómo no recordar una noche de esas..!
Abrazos.
Hace unas horas vi por no se cuanteaba vez "El Hombre Bicentenario", con Robin William...una de las escenas que me gusta de esa película es cuando el científico que está dedicado a crearle organos le pregunta porque desea convertirse en humano...que porque desea envejecer y morir...?
ResponderSuprimiry él empieza a hablar sobre lo que ha leído hasta entonces de lo que es el amor..de como las personas se juntan hasta tal punto que parecen fundirse en uno solo y logran un momento tal... único... que parece llegar a tocarse la muerte pero solo por unos instantes para luego empezar a vivir de nuevo...
el robot dice.."eso es lo que quiero sentir"..y el cientifico tragando saliva dice.."yo también"..
El amor y el sexo juntos...eso es tu poema, combinación de los dos..
Besos..
Amor primaveral y juvenil, que rompe la nostalgia para hacer del gozo y de la vitalidad un canto tan hermoso como el que acabo de leer.
ResponderSuprimirPara redondear, es una delicia escuchar una bella bossa nova como la que me acompaña mientras estoy a punto de concluir este comentario.
Un cordial saludo, Guillermo.
Bonita noche aquella, eh?
ResponderSuprimirY bonito el día siguiente...
Besos-Besicos, Guillermo!!!
... noches que jamás se podrán olvidar.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Recuerdos con sabor a miel.
ResponderSuprimirUn beso.
Noel
ResponderSuprimirRafael
Doña
Wudemar (bienvenido)
Ñourdes
Noray
María
Mil Gracias por vuestros comentarios.
Sí, hay recuerdos que nunca se olvidan... La "salsilla" de la vida... jeje... Bueno, otros recuerdo... pa ni acordarse. :)
Besibrazos.
¡Guaauuuu! ¡Como para no recordar una noche de esas!
ResponderSuprimirEscribirle un poema fue un gran homenaje.
¡Hermosoooooooo!
Besibrazos, Guille :)
Lili...Gracias. Mi Maestra Generosa.
ResponderSuprimirBesibrazos.