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En Mis Rincones (barra derecha color verde, y casi al final del todo), podrás encontrar los diferentes temas que trato.

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viernes, 25 de julio de 2014

Aún Más Amor Te Mereces


No quiero apartarme
del sentir  que me invade
cuando de mí,
se apodera tu sonrisa,
ni de lo que significa
tanta belleza
al contemplarte.

No quiero ni deseo
dejar de sentir lo que siento,
cuando tengo tu corazón,
tu vida, tu alma…
toda tú entre mis brazos.
Todo yo entre tus manos.

No quiero dejar de abrazarte ni dejar de mimarte.
No quiero que tus ojio wapos dejen de cegarme.
No quiero que jamás vuelvan
a apagarse

No quiero apartar mi vida
de todo aquello que el Amor me ofrece
a tu lado.
Quiero ser pez atrapado en tu sedal,
y para siempre.

No quiero ni deseo
apartar de mi vida este camino
que pareciera, cada vez más,
olvidado y en desuso por las gentes.

Te quiero a ti
y a ti te quiero,
como siempre he querido querer,
como tú siempre has querido
que te quieran.
Y aún así,
porque aún más te mereces
por lo bonita que eres,
creo que no te quiero
lo suficiente.


…..ooOoo…..

martes, 15 de julio de 2014

Y Dices Que Te Gusta Lo Que Escribo


Y dices
que te gusta lo que escribo.
Que te gustan mis poemas,
todo aquello
que de mis sentimientos sale.

¡Qué Bonica!

¡Ay si yo escribiera
y de mi salieran
los versos y poemas
que brotan de ti!

Cada mirada tuya
es un verso sencillo
lleno de paz y luminosidad.
A cada paso que das,
mi mundo gira y se estremece
al compás de tus caderas.

No hay picos ni sierras ni cumbres,
ni simas profundas en ti,
salvo lo profundo y  excelso
de tus ojicos wapos.
Laderas y valles de amor
forman tu cuerpo,
ríos de lava ardiente de pasión.

¿Que te gusta lo que escribo?

Me rompes es corazón
de tanto quererte;
la vida misma me deshaces
en pétalos de flor,
que extiendo a tu paso
sobre una alfombra
de besos y abrazos,
empeñándome en apretarte,
cada día,
tanto y más,
para que puedas olvidar
aquel lejano ayer,
viviendo el hoy en la plenitud
de todo el cariño
que siempre anhelaste,
y la vida no quiso
o no supo darte.

Allí estabas, al atardecer, radiante, junto al andén, con tu maletita de vida esperando… esperando ¿qué y a quién?. Yo no sabía ni me atrevía a hablarte, por no romper el encanto de aquel halo que te iluminaba como si de una diosa se tratara… que así me lo parecías en aquel momento… Y al acercarme a ti, tu bondad y generosidad me abrazo con aquella misma luz.

No se ama en cambalache, sería traicionar la misma esencia del amor.

Y tú vas y me dices,
que te gusta todo lo que escribo.

Eres tú,
Amor mío,
quien a mí
me llenas la vida,
cada día,
con tus bellos poemas.

¡Ojalá yo pudiera,
como tú,
escribir versos
tan llenos de dulzura!

¡Ay si yo escribiera
y de mi salieran
los versos y poemas
que brotan de ti!

Me haces, ¡tan pequeño!
Me quedas tan grande
cuando me leo
y te leo
y te releo
en las páginas de nuestro vivir.
Me haces,
¡tan feliz!

…..ooOoo…..




viernes, 11 de julio de 2014

Morfeo no quiere la guerra



No había jardín ni colores. Todo gris. Tan solo los uniformes de guerra rojos y azules. Tras la ventana, aquella figura observaba el yermo paisaje de hojas caídas y algarabía de dolor con estruendo de voces y disparos y cañones y fusiles y humo y gritos y dolor…y muerte. No era el hoy, que era el ayer con aquellos uniformes de corte del siglo diecinueve, pero sí era el hoy porque él, estaba allí; y él vive en el año en que vivimos.

Tras el ventanal, en el interior, aquel visillo blanco soportó por un instante el estrangulamiento de sus manos. Junto a él, alguien indefinido, humaceo, difuminado, o difuminada,  que vaya usted a saber, pues no se veía si era hombre o mujer, pero, como la muerte junto al desahuciado, allí estaba a su lado.

La angustia ceñía su garganta. No era miedo.

El--¿Dónde estamos?

--¿No lo ves?, en la guerra.

El--¿dónde estamos? –repitió-

--A la derecha

Y el hombre, comenzó a llorar con amargura. No soportaba la idea de tal posicionamiento, menos aún, por lo absurdo de que, a él, no le habían dado la opción de decidir.

El—No quiero estar aquí –dijo sollozando- No quiero esta guerra… ¡No quiero esta guerra! -no era miedo-

No entendía cómo el ser humano no aprendía de sus errores pasados. No era miedo, era rabia.

Y siguieron los disparos, los gritos y los gemidos, el humo y el olor a pólvora, el gris del sufrimiento, la algarabía feliz de la muerte. 

De repente, se encontró en un lugar oscuro que, poco a poco, comenzó a tomar color. Él conocía a aquel hombre que amablemente se le acercó. Se saludaron y, con extrañeza, se preguntó qué hacía ese hombre allí y, qué hacíai él mismo allí. Y un uniforme militar comenzó a tornarse en color marrón caqui.

Él no quería estar ni allí ni ahí. Él, simplemente, no quería la guerra.

FIN


Pd.- Surgió así, como la noche traicionera llega con su bayoneta de desesperanza y clava hasta lo más hondo, con saña de hambre de días sin sangre.


El culpable de todo: Morfeo. Los ssueños, sueños son. ¿Son?

lunes, 7 de julio de 2014

Haiku. 43 (encadenado) y un Tanka.- (en ti me pierdo)

Me perdí al encontrarte y encontrar, tanta fascinación en tu vida…!

Me perdía día a día entre signos de exclamación, entre suspiros vírgenes que yo no podía comprender pero que, a poquito a poco, fui hilando de la misma forma y manera cuidadosa y metódica, como un pequeño cachorrillo de gato enmaraña el ovillo de lana, entre torbellinos de amor y pasión.

Me adentraste en un mundo nuevo, lleno de sorpresas agradables. Me encontré en tus sueños,  en todo un mundo impregnado de aquellas cosas que, como miel de ambrosía que se pudiera deslizar por la comisura de los labios de Afrodita, se deslizaba así y ahora, de igual manera, por el interior de mi corazón. Y me encontré con tu vida pasada, presente y futura... con toda tú justo en medio del camino,  el mismo por el cual, sin saberlo, hemos andado tú y yo anhelantes y a la espera de encontrarnos, porque, aún sabiéndonos, nada sabíamos ni sospechábamos de lo nuestro.

Y aún ahora, pasados los años, sé que siempre te quise y te amé, y que las personas dejaremos el cuerpo pero que, la esencia de amor que en nosotros existe, ésta, perdurará “y para siempre




dejo la huella
de mis días en tu piel,
en ti navego
navego en ti
surcando el infinito,
me pierdo en ti

en ti me pierdo
oliendo a yerbabuena
sin encontrarme
no quiero estar
si tú no estás conmigo,
amarga muerte
saber que, ya sin ti,
jamás me encontraría