Avarloado a un velero,
va navegando una olita.
En su espuma lleva escrita
mil canciones y un te quiero
«Yo te quiero, barquita
y desde siempre te he querido.
Tú, ni siquiera me has mirado.
Yo, mil arrullos te he cantado
por amainar huracanes.
Te he desplegado soles
de horizontes ensoñados.
Tú, despliegas orgullo
por tus cuatro costados.
Y ahora, dime: ¿Qué hago?
Dime que es lo que he de hacer
en esta tu mar brava,
que me ahonda y me arrebata.
¿Vagar por el rielar
de la luna oscura,
como espíritu atormentado
entre quimeras y ayes,
sin jamás un puerto encontrar?
Prefiero morir entre penas,
de ahogada arena,
y volver a renacer»
…..ooOoo…..
Y es que, como yo siempre digo, el amor nunca es de envío, siempre será de recibo.
