Deja que te abrace,
Gracias por haber estado.
una pequeña luz puede iluminar tu vida
Dicen, que hubo una vez un poeta
que en romance convirtió
la vida de “Curro el Palmo”.
Que a éste, sin su amada,
ancha le venía su cama.
...
Ancha, como vasta y amarga
la soledad que me embarga
en las noches que tú no estás.
Y ahora, tú no estás.
Triste y amarga noche.
Triste, como el laberinto triste
de mis ojos por tus ojos encontrar.
Amarga, como amarga
la risa del payaso,
de temblorosos labios,
en la soledad de un escenario
sin niños a quien ilusionar.
…..ooOoo…..
Despiértame en tus sueños,
que de ti, quiero vivir.
Despiértame en tu corazón,
porque mi corazón es el tuyo.
Despiértame en tus despertares,
no dejes que este amor
por entre ilusiones resbale.
Háblame en el silencio de la noche
con el calor de tus ojos
y tu respirar sereno,
que yo entiendo
y tú sabes, que te entiendo
y mis caricias también,
cada vez que tu cuerpo
me piensa.
Mírame en la primera luz
de la mañana y apaga
el calor de tus labios
con la lluvia de mis besos.
Y encierra, entre mis brazos
y al alba, tu primera mirada.
Acaríciame el alma,
porque si no,
muere sin ti.
Quisiera que menos me quisieras,
pues con tanto amor,
a cada instante muero.
Todo yo,
vivo impregnado de ti.
…..ooOoo…..
Abrazadita a un velero
va navegando una olita.
En su espuma lleva escrita
mil canciones y un te quiero
«Yo te quiero, barquita
y desde siempre te he querido.
Tú, ni siquiera me has mirado.
Yo, mil arrullos te he cantado
por amainar huracanes.
Te he desplegado soles
de horizontes ensoñados.
Tú, despliegas orgullo
por tus cuatro costados.
Y ahora, dime: ¿Qué hago?
Dime que es lo que he de hacer
en esta tu mar brava,
que me ahonda y me arrebata.
¿Vagar por el rielar
de la luna oscura,
como espíritu atormentado
entre quimeras y ayes,
sin jamás un puerto encontrar?
Prefiero morir entre penas,
de ahogada arena,
y volver a renacer»
…..ooOoo…..
Y es que, como yo siempre digo, el amor nunca es de envío, siempre será de recibo.
Te daré mi alma
y mi propio ser
entre susurros de amor
y besos de jazmín,
una noche en primavera.
Mi respiración te daré,
si me la pides, porque sé
que podré vivir de tu aliento,
aún más allá
de la última estrella
del universo.
.....ooOoo.....
Regálale tus brazos a mi cuerpo,
anda, poco a poco,
que poco a poco
te iré regalando mis brazos.
Poco a poco.
Poco a poco, entre abrazos y arrumacos,
nos iremos enredando.
Poco a poco, el aroma de nuestra piel
irá impregnando nuestos sentidos.
Resbalando, poco a poco,
los besos acariciarán nuestros cuerpos,
haciéndonos viajar a la locura
de una pasión desenfrenada.
Poco a poco.
Sin prisas.
Despacio.
Poco a poco.