Se desordena el alma
ansiando la llegada
de ese amor
que nos dé la vida.
Y a la vez, qué contradicción,
amores vamos ahogando
escrutando el horizonte,
sin darnos cuenta
de quién está a nuestro lado.
Ansiando quimeras quemamos
las hojas del calendario.
Algún día, quién sabe,
pueda haber un amor
como los que ya no existen.
Como los de antes.
Apuntalar el alma,
porque la vida sigue.
Porque los amores siempre llegan,
a cada andén de nuestras vidas.
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