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En Mis Rincones (barra derecha, casi al final del todo, podrás encontrar los diferentes temas que trato.


domingo, 22 de junio de 2008

Tú como yo.- (de "MadrugadaS de PapeL")




















Os quiero presentar a Madrugadas de Papel... Una gran mujer y una gran amiga, que a veces, en ocasiones, pasa de la raya de ser una gran amiga, a convertirse en un “Pepito Grillo”... y yo sé por qué lo digo.

Cartagenera ella, como yo, escribe desde... hace... bueno, una intemerata... digamos desde su adolescencia, llevando en sus venas el sabor agridulce que llevamos todos los poetas...

Grandes sus sentimientos, no le caben en el pecho y tiene que acurrucarlos en una pequeña hoja de papel... que se convierte en grande al recibir tan grandes sentimientos de poetisa.... Bueno, hoy, con la tecnología, digamos que los acurruca en una esquina de su ordenador. Tapaditos, para que no se resfríen. Para que no cojan frío, esperando que alguien se acerque y se le rebose el alma de sentimientos por leerla a ella.

Y aquí, en un pequeño rinconcico de este humilde blog, habrá un espacio para ella... e iremos compartiendo pequeños grandes sentimientos de su alma poeta.


Los poemas que iré publicando pertenecen a su libro "Madrugadas de Papel"... Sí, tiene un libro publicado.


Bueno, y una vez hechas las presentaciones...

BiEnVeNiDa, Madrugadas de Papel.


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Tú como yo
has pintado un corazón en la pared.
Te has metido en un charco alguna vez.
Has volado en una noria de papel.
Y has mordido el bocadillo del cajón.

Tú como yo
te has mirado en el espejo del salón.
Has deshojado margaritas de papel.
Has jugado a ser mujer.
Y te has quebrado algún tacón.

Tú como yo
has soñado despierta alguna vez.
Te has hurgado la nariz.
Has querido ser mejor.
Y has andado de puntillas en tu habitación.

Tú como yo
Has buscado en tu cuerpo una razón.
Has buscado los porques.
Has creído en tu corazón.
Y te has dejado llevar en alas de la ilusión.

Tú como yo
has creído siempre en los demás.
has buscado la verdad.
has tocado la lluvia en el cristal.
Y has querido ser golondrina en libertad.

Tú como yo
hoy darías todo por volver a retener en tus manos esa vez.
Ese tiempo, esa edad, ese beso robado en un portal.
La ternura de tu piel, sonrojarte y esconder
tu mirada una vez más.


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sábado, 21 de junio de 2008

La Espera



























En la espera, 
esperaba su vida entera. 

Ella, 
sentada en el andén de la vida, 
esperaba paciente la llegada. 

Ella, 
día tras día, 
saludaba sonriente al tren 
que nunca llegaba, 
y aun así, 
esperaba paciente la llegada. 

Ella, 
como frágil pececillo 
en su pecera, 
aleteaba sueños de esperanza 
persiguiendo un mañana 
que tal vez no llegara. 

Ella, 
en el andar grácil 
de su pequeño cuerpo, 
contoneaba sinuosas sus caderas, 
como cuando los años no esperan 
y el aquí y el ahora 
son frenética carrera. 

Y ahora, espera y espera 
y sigue esperando 
con su bolso cargado de años, 
con su corazón robado 
por los amores de antaño; 
con su vida consumida 
por los amores malos. 

Y ahora, 
a solas en el andén de la vida, 
sonríe en felicidad rota, 
esperando la llegada. 
La llegada que no llega. 

Y aunque espera, 
en su ansia desespera, 
queriendo morir. 

……….ooOoo……….

jueves, 19 de junio de 2008

Fin de la jornada


















A este ratón puñetero,
que ni caso hace a mis dedos,
que no quiere dirigir al puntero,
lo voy a asomar a la ventana
y, con mucha calma,
y mirando al horizonte,
le voy a dar pasaporte
con un vuelo gratis,
charter... y sin alas.

¡A ver que se ha creído este insensato!
¡Será posible el niñato,
que en fastidiarme está tratando
sin yo poder acabar mi trabajo!

--¡Vamos, ratón malvado,
espabila!
¡Despierta,
que ya llevas dormido un rato!

¿Quieres hacer el favor
de prestar más atención,
y poner en buen empeño
que todo salga mejor?

--Mire bien, señor,
que se ha pasao usted de rosca.
Quesque ya no son horas
pa terminar la labor.

Mire, buen hombre, su reloj,
que la jornada está conclusa;
y no me venga con la excusa
de que es solo un minutito o dos... más.

Vamos,
que lo que quiero decir,
si es que no es mucho molestar,
que vaya usted terminando
y cerrando el ordenata,
que por hoy, ya es suficiente y...
y no me de más la lata, leñe!

--¡Maldito sea este ratón,
pues no me ha salido contestón!
Mas tengo que reconocer,
que lleva toda la razón,
pues ahora mismo,
las ocho pasadas son.

Pleguemos pues, y hasta mañana, ratón.

--Hasta mañana, pues, señor.


.....ooOoo.....

(((Y es que a veces, uno se enfrasca en el trabajo y...)))

miércoles, 18 de junio de 2008

La Luna Quiere Ser Gitana, (y) III



Dice la noche
que no sale.
Que aun es de día.

¡Y son las doce!


Las doce de la noche,
que no del mediodía.

--Sereno!
--Va!

Las estrellas dicen,
que si no hay luna,
es que no es noche.

Que tampoco salen.

Y los luceros
también se han puesto de acuerdo.

Ninguno sale.

¡Esto parece un entierro!
Todo oscuro,
en silencio.

No hay voces.

Pero no es cierto.
Porque es fiesta y alegría.

Que por allá por la cuestabajo,
en cortejo viene una algarabía
de gitanos cantando.
Y las palmas con las guitarras
van acompañando.

Es mi luna y su gitano,
que agarraditos de la mano
vienen de haberse casado.

Ella,
como aporte a su dote,
el amor que por él siente que,
para él,
es más que suficiente.

Él,
gitano de ley,
enamorado de ella perdidamente
entiende que
otro amor así,
jamás podría encontrarlo.

Gitano legal en su querer.
Gitano legal en su amar.

La noche,
que ha visto la juerga,
dice que ahora si sale,
y junto a los luceros,
llaman a las estrella.

Poco a poco,
todos,
van saliendo
y a la comitiva se van uniendo.

Y entre coplas y canciones,
entre chascarrillos y risas,
manzanillas y aguardientes,
el alba les viene
viniendo.
Sorprendiendo
con el nuevo día.

Los gitanos
se van marchando,
se van yendo.

La lunita, a su gitano,
de la mano se lo lleva
a su casita de plata.
A su casita de estrellas.
A su cielo enamorado.

Y allá abajo,
sobre las hogueras,
humitos de candela
van quedando.


.....ooOoo.....

martes, 17 de junio de 2008

La Luna Quiere Ser Gitana II



A mi luna su gitano la enamora.
A mi luna,
su gitano la hace aguas.
A mi luna,
su gitano la hace arena.
Su gitano la baila
y la zarandea.

Y a ella le encanta,
y brilla más que el sol
del mediodía.

Mi luna,
por él,
canta coplillas de porcelana.

Mi luna,
por él,
pisa descalza
ascuas encendidas de pasión.

Mi luna,
tiene la sonrisa aterciopelada
y sus ojos son
destellos de nácar.

Mi luna
tiene alma delicada,
alma ligera.

Mi luna es frágil
como una sonrisa tierna.

Mi luna
es de huidiza mirada.

Mi luna
es etérea ambrosía:
humor sutil
de néctar de dioses.

Mi luna
recuesta su figura
en el soñar de su gitano,
acunando vientos con sus manos,
calmando tempestades,
dominando huracanes.

Mi luna muere y renace
día a día,
con los amores.

Mi luna,
como tu luna,
se esconde en nuestros corazones.


.....ooOoo.....

lunes, 16 de junio de 2008

La Luna Quiere Ser Gitana I



Dicen de la luna,
que quiere saber de palmas,
de cantares y revuelos de faldas,
al chisporrotear de unas brasas.

Que quiere saber
de amor y de ser amada,
entre juncos y cañas,
una noche iluminada.

Y es que, dicen,
que está la luna enamorada
de los ojos de un gitano,
y entreteje cajitas de juncos
para guardar su mirada.

También dicen de la luna,
que en sus noches llenas,
ya no es tan pálida su cara
como antaño lo era.
Que ella,
morenita se está volviendo,
a pinceladas,
de rayitos de sol por las mañanas.

Y es que, por amor,
está empeñada
en ser gitana.

Que a su amor ronda
y hace por entrar en su casa.
Que lo sigue y lo persigue
como el ángel de su guarda.
Y que hay noches,
amargas,
que entre palmas,
lumbre y guitarras,
canta la luna su quimera
dejando caer,
a su vera,
lagrimitas de escarcha
por ese amor que no llega.

Y es que, dicen,
que la luna está enamorada
de los ojos de un gitano.
Y siguen diciendo de la luna,
que hay noches que la ven descalza,
correteando por los tejados de chapa
buscando a su amado.
Que en su afán
por encontrarlo,
brinca, salta
y va dejando,
tras sí,
una estela de plata.

Y que a las chabolas entra
y a los niños les canta una nana.
Una nanita callada.
Una nanita gitana.
Que hasta parece que sordas
le salen las palmas.

Y entre palmas,
taconeos y revuelos de faldas,
de mi luna, dicen,
siguen diciendo,
que ya es gitana.

Que anoche
la vieron besarse
con el brillo de los ojos
de su gitano de escarcha.


.....ooOoo.....

domingo, 15 de junio de 2008

El Caballero V.- A su dama


























Mi Dama y Señora:

Después de una dura jornada
en la que solo vos
existíais en mi pensamiento,
aquí me hallo
al fin del día,
para expresaros una vez más
mis pensamientos,
mi amor por vos.

Mi bestia afable,
pastorea tras su jornada
de soportar mis hechuras
parapetadas tras la armadura,
la cual descansa
su frío tacto,
al igual que yo,
junto a una encina.

Mis armas,
también descansan
junto a la madera viva
que me cobija.

Rufián, mi escudero,
que así lo llamo,
no por perverso o despreciable,
que en nada se parece a eso,
¡líbrenle los cielos!,
sino por su nombre,
que es Rufino,
también descansa aquí,  a mi lado.
Yo, primero, le llamé Rufo,
digo, a mi escudero,
por aquello de acortarlo algo,
no a mi escudero, digo,
sino a su nombre,
pero al final, terminé
por llamarlo Rufián,
que a mis oídos suena
más musical.

Él, afable más que mi montura,
que por eso persona es,
y humana,
consiente condescendiente
a mi capricho de que así le llame,
y sonríe a mi llamada,
y presto está siempre
a mis cuidados.

Gran hombre y personaje éste
que en buen servicio me atiende.
Y yo, que así lo aprecio en hechos que,
por mi persona se desvela,
hago compartir con él mi mismo techo
y por lecho, también cama,
que no desearía yo que descansara
sus, también pobres huesos,
en el duro y frío suelo.
Eso sí, camas separadas.
Aunque esta noche,
es fuego de cañas, palos y hojarascas.
Y por techo, de la encina sus ramas.

Este fuego, el mismo que nos calienta,
es el mismo que hace un rato
las carnes de un conejo ha dorado,
que por cierto,
algo chamuscado
a Rufián le ha quedado,
pero bueno de sabor,
gracias a unas hierbas aliñado
y a un poco de caldo.

Y ahora duerme mi escudero
por las sombras abrigado
y, por una buena manta zamorana,
todo sea dicho de paso.

Algún día os contaré
los hechos que acontecieron
para encontrar a mi escudero.

“Atento”, mi caballo,
que por nervio y siempre alerta
así le llamo,
creo que ahora,

después del pastoreo,
también reposa.

Y como al inicio os decía,
bajo esta encina me encuentro.

Espero no haberos aburrido
con mostraros
a mi corcel y a mi escu
dero
mas, forman parte de mí y
en merecimiento, 
a ellos, así os los he mostrado,
con el cariño y el respeto
que ellos merecen.

Mas ahora, mi señora,
permitidle a mis huesos
descansar y soñar con vos.
Permitidme que os bese
en el recuerdo.
Que a vuestro rostro frágil,
acaricie con mis rudas manos,
mas, quizás no sea digno de ello.
En todo caso, si con ello

molestia os he procurado,
pido disculpéis
a este torpe y viejo caballero.
Y es que,
¡hace ya tanto tiempo
que anhelo veros...!

No encuentro el día
ni el momento
en que esto pudiera suceder.

Me retiro ahora, mi Señora.
Me retiro a descansar
y a soñaros.
Que ello,
es reconfortar mi alma

para mañana soportar 
vivir sin vos.


jueves, 12 de junio de 2008

Cinta



No entendía cómo podía haber dejado pasar la ocasión tanto tiempo sin pavonearme si quiera delante de ella. Qué menos que desplegar mis encantos personales e invitarla al cine o al teatro o... o yo qué sé, aunque hubiera sido a cenar a un Mc´Donald... Tonto y mil veces tonto, me dije, y además, del culo! Y para colmo de males, precisamente se marchaba al día siguiente, destinada a Toledo. Jilipollas!... Sí, la chavala estaba bien, bonica, graciosa, un cuerpo guay... Guay? Lo que estaba era buena, buenísima a reventar y no tenía de desperdicio ni las pelotillas de los dedos de los pies... percebitos para comérselos.

La llamo, la llamo ya mismo -me decía mientras buscaba el móvil por los bolsillos- Y como no esté, me meto a cartujo... Por mis güevos que a cartujo me meto.

Sin perder un instante saqué el móvil del bolsillo interior de la chupa de cuero y llamé a Cinta.

El corazón se me salía hasta por las orejas de la emoción y la tortura de pensar que no me cogiera la llamada. En pocas ocasiones habíamos coincidido, la verdad, y cuando ocurría, era con otros amigos y amigas, aparte que, tampoco había notado yo que se fijara en mí y, por supuesto, si eso hubiera ocurrido, me habría dado cuenta... menudo soy yo.


--Sí?

-- -(Joder, bien, Guay!!!!) ,  Cinta?


--Sí, quién es?


--Bueno... esto... –(Mierda)-... Cinta, soy Edu!


--Edu?


--Sí, Edu No me recuerdas? -(joder!)-


--Pues, así de pronto...ahora mismo no recuerdo a ningún Edu.


--Edu! Los martes en la bolera. Las birritas. Juan, Carmelo, Ignacio, Ángela, Espe...


--Ah!, Eduardo


--Bingo!


--Qué?


--Nada. Oye, que te llamaba porque me he enterado que te marchas a Toledo y...


--Si, mañana quiero salir temprano. Ya estoy casi terminando de empaquetar. Saldré sobre las siete de la mañana en mi coche.


--Ya, esto... Bueno, que quería... Despedirme de ti, y que si te apetece, podríamos esta noche salir a cenar... algo sencillo.


--Joder Eduardo, ya era hora que te hubieras decidido!


--¡?!...


--Eduardo?


--Tía, es que me has dejado sin saber qué decir. No esperaba esa respuesta de ti. Todas, todas las respuestas del mundo, menos esa. Te lo juro!


--Venga, déjate de coñas, tío, o es que no te dabas cuenta de las miradas que te echaba cuando íbamos a la bolera?


--Cinta... bueno, en esas cosas me defiendo bastante bien y...


--Ya! Permíteme que te diga dos cosas: ja! y ja! Experto... ja!


--Coño, Cinta!


--Vale, tío duro, jejejejeje... que sí. Cuándo quedamos?


--Pues no sé, ocho?, nueve?


--Mejor a las nueve. Te parece?


--Vale!


--Ah! quedamos en mi casa. Hay una llave en una pequeña bolsa de plástico enterrada en la maceta que tiene una mini tomatera. Úsala, entra y me esperas a que me termine de arreglar que, posiblemente, esté en la ducha. Y después salimos. Vale?... Ah!, ven un poco antes de la hora. De acuerdo?


--Vale, Cinta.


--Pues en eso quedamos.

Llegué a su casa a las nueve menos diez. Llamé al fono y su voz me sonó a gloria bendita cuando la oí salir por aquellos agujerillos.

--Cinta?... Soy yo, Edu, Eduardo.


--Sube y entra con la llave, que voy a ducharme. Busca por la cocina algo para tomar. Yo saldré enseguida. No soy de las que tardan.


--Vale!


La puerta de la calle se abrió automáticamente. Me encaminé hacia el ascensor. Pulsé el décimo. Y en mis ansias por llegar, se me hizo una eternidad la subida. Por fin llegué y una musiquita “do-mi-sol” sonó a la vez que se paraba y se abrían las puertas. Desde dentro del ascensor pude ver, justo en frente, una maceta con una tomatera. Localicé la llave y abrí, para mí, la caja de los deseos. Un aroma femenino y sutil invadió mi cerebro.

Una vez dentro cerré la puerta y avancé por un pequeño pasillo hasta entrar en un salón espacioso. La decoración de la casa era cálida y acogedora, con maderas rústicas, linos y algodones en cortinas y muebles, lámparas de colores, jarapas...

Al momento de entrar en el salón oí la voz de Cinta.

--Eduardo, por favor, tráeme el albornoz que está en mi dormitorio, el de la puerta color melocotón, es que se me olvidó, y me lo traes al cuarto de baño. La puerta malva.


Habían cuatro puerta de diferentes colores y una barra americana.

La puerta de color melocotón estaba cerrada. La abrí girando el pomo. Una luz tenue alumbraba desde una de las mesillas. El albornoz se encontraba a los pies de la cama. Ésta estaba deshecha y me dije que, quizás, con la mudanza, no le habría dado tiempo de hacerla.

Me agaché un poco para recoger la prenda, cuando noté por detrás que alguien me empujaba y me hacía caer de bruces sobre la cama. Al pronto me giré y allí, frente a mí, ¡totalmente desnuda...!

--Cinta!

No podía dar crédito a mis ojos. La situación se me había escapado totalmente de las manos... Joder, qué buena estaba!

--Cinta, por tu madre!


--Deja a mi madre tranquila. Y ahora, machito, preocúpate de mí.

Joder!, Cómo me iba a preocupar de ella?! En todo caso, de quien tenía que preocuparme era de ese monstruo sexual que ya me había quitado las chanclas y casi me había terminado de quitar los pantalones en un abrir y cerrar de ojos!

...

Bueno, por lo demás... Por lo demás decir que al día siguiente se marchó a Toledo. Pero aquello de marcharse a las siete de la mañana... No, no.


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miércoles, 11 de junio de 2008

lunes, 9 de junio de 2008

Amor de andar por casa



Un día más.

Cinco minutitos más, por favor. Solo cinco minutitos más, y me levanto enseguida.

...

Vuelta a empezar. Un día más... Si por lo menos entrara algún rayito de sol por las rendijas de la persiana...

¡Waaaaauaaa!... mmmmmm...

...

Míralo, se fue sin ni siquiera darme un beso de despedida, y eso que le tengo dicho que no me importa que me despierte al dármelo. Se fue sin más, sin despedirse. Como todos los días. ¿Tan molesto le resulta, antes de marcharse a trabajar, acercarse y, aunque sea rozar sus labios en mi mejilla, decirme: "Hasta luego, cariño, que tengas un buen día"
. Pero si ya su despertador me deja despierta hasta que suena el mío. ¡Si él lo sabe!. Si hay mañanas que tengo yo que decirle que se levante, que va a llegar tarde al trabajo.

¿Le cuesta tanto despedirse de mí por las mañanas?


Y ahora a levantarse y a llamar a los niños. Vuelta a la rutina. Un día más.


No sé si me estoy volviendo vieja y ya no le atraigo. No lo sé,  pero de un tiempo a esta parte parece que no le intereso tanto como antes. No es que me trate mal o que me dé malas contestaciones, o cosas así, no. Me besa al llegar a casa y tiene palabras cariñosas... Pero le noto distante. Ya no me dice que me quiere de la forma que me lo decía antes. Ya no me regala rosas en mi cumpleaños ni en nuestro aniversario. Se limita a llevarme a cenar a un buen restaurante, y a comprarme alguna joyita y... y ya está.

Yo no necesito esas cosas. Yo, lo único que necesito es, un poco, aunque sea un poquito de su tiempo, y que me dé su cariño. Pequeños detalles. Una flor, por ejemplo, aunque sea robada de la maceta de la vecina, con eso me conformo. No necesito grandes cenas, ni collares ni pulseras de diamantes para celebrar mi cumple o nuestro aniversario. Es su cariño lo que necesito.

Con poco me conformo. Poco, pero sincero. ¡Si con solo estrecharme entre sus brazos sería la mujer más feliz del mundo!. Con poco me conformo. Con una mirada cálida, un achuchoncico al pasar por mi lado, de vez en cuando... ¡No!, ya ves, los palos en el culo mientras cocino, ¡no!. Y mira que eso sí le gusta al condenao.

Acaso, ¿es tan difícil hacerme feliz? ¿Es tan difícil darme un poco de amor de andar por casa..?


¡Madre mía la hora que es!. ¡Y los niños todavía en la cama! ¡Dios santo y bendito, hoy van a llegar tardísimo al cole!