Vestida estaba aquella mañana de luz radiante y enamorada. Aguardaba el momento feliz que iba a cambiar su vida, porque su vida ya había pasado entre azules de cielo y ocres de arboledas. Pero los árboles reverdecieron.
Serena y tranquila como quien sabe el momento y el lugar, pero como un flan por dentro, pues el camino a andar era nuevo, Clementina se miraba al espejo sentada frente a él.
A solas, en su habitación, esperaba paciente la hora… Esperaba impaciente la hora. No era bueno que se alterara, ya se lo decía Lucas, el médico: “Clementina, a partir de ahora, no debes tomarte disgustos”.
¿Qué disgustos podría tomarse ese día? Disgustos, ninguno, pero emociones… Le daba igual, hoy era el día más feliz de su vida.
Sentada y ensimismada ante el espejo, daba los últimos retoques a su peinado, mientras la suave luz del mediodía se posaba, con caricias, sobre sus hombros. Aquel calorcito de primavera recien nacida le agradó. Cerró los ojos y comenzó a sentir dulcemente aquellas sensaciones cariñosas. De repente, como por una inspiración, comenzó a contar muy lentamente, como si el tiempo no existiera para ella en esos momentos: "uno, dos, tres, cuatro… treinta y cinco, treinta y seis…. cuarenta y nueve…. sesenta y nueve, setenta, setenta y uno, y setenta y dos" -Justo ahí paró la cuenta- "Setenta y dos años, como setenta y dos soles" –se dijo-
Terminó de acicalarse y esbozó una gran sonrisa suspirando de felicidad.
Salió de la habitación y se dirigió al salón; allí estaba su hermana y su cuñado esperándola para llevarla en el coche nupcial a las puertas de la iglesia donde, a esas horas, Germán, el novio, llevaría más de 10 minutos esperándola. "En estos casos, era lo normal y lo galante" –pensó-
La casa, quedó solitaria.
Un suave perfume a maderas de oriente quedó impregnado en el aire, mientras el espejo esbozaba una gran sonrisa y un suspiro de felicidad. Poco a poco, aquel dormitorio, quedó inundado de rayos cálidos de sol del mediodía. La primavera, recien parida, se cobijó bajo sabanas de hilo, y dormitó plácida y serena.