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En Mis Rincones (barra derecha, casi al final del todo, podrás encontrar los diferentes temas que trato.


lunes, 9 de junio de 2008

El Caballero IV.- A su Dama




























Anhelada y recibida
vuestra respuesta,
os contesto con
ansias reconfortadas,
al saber que aun me amáis.

Ya se, mi señora,
que vuestras obligaciones
atrapan el preciado tiempo
que envuelve vuestra vida.
Mas no por importunaros,
sino porque en escribiros,
mi persona se transporta
hacia vos,
y paréceme que mis manos
a vuestras manos acarician.
Motivo este por el cual, mi pluma,
reclama del papiro
su escritura impresa.

Deciros que, hace unos instantes,
escudriñando me hallaba
en el cielo las estrellas,
que por los gestos
en mis movimientos,
podrían tomarme por loco;
pero es que busco
y ordeno,
y vuelvo a rebuscar,
y a ordenar
en este inmenso berenjenal
de pequeñas luminarias en el cielo,
con la esperanza de encontraros
a vos.
Sí, a vos.

Busco vuestro rostro
en este cielo estrellado,
intentando ser capaz de descubrir
una nueva constelación.
Mas son baldíos mis esfuerzos,
pues no hallo belleza en el cielo
capaz de igualaros a vos.

Yo quisiera regalaros,
por medallón,
la luna.
Y que en vuestro esbelto cuello reluciera
engarzada entre hilillos
de agua clara;
y anudar a vuestra cintura
cíngulo de diminutas estrellas;
y en vuestras sienes, reposar 
diadema
en arrullos de palomas.

Mas vuestra belleza,
mi señora,
no es merecedora de tal simpleza.
Que el más preciado quilate
de este mundo,
la flor más preciada o
el pensamiento más sublime,
son nimiedad a vuestro lado.

Que la belleza,
sabed, mi señora,
no es antes que vos nacida,
sino concebida por vos.

Y con este pensamiento,
de verdad sincera,
os dejo,
mi señora.
Mas este caballero no quisiera
parar de hablaros;
y hablaros tanto y tanto...
Pero ya es noche cerrada,
y los serenos alados, al alba,
ya casi van cantando.

Se ha hecho tarde mi señora.
Concederle a este,
mi viejo cuerpo,
un leve descanso.
Vos, hoy,
con vuestras noticias,
me habéis devuelto a la vida.

Entre sueños,
marcho a vuestros brazos.

sábado, 7 de junio de 2008

Doña Ana


Lo que vais a leer pertenece a unas hojas encontradas en una habitación de un sanatorio mental.

Enriqueta, la señora de la limpieza, las encontró y me dijo: “Toma, Guillermo, te lo regalo. Yo sé que a ti te gustan estas cosas”, y me contó que doña Ana murió a los... ni se sabe, aunque se creé que llevaba allí cerca de sesenta si no más años. Que allá, por el año 1930, se la encontraron maniatada, dicen, a la verja de la entrada al psiquiátrico, y embarazada. Que apenas tendría 15 años, y que a los 6 meses de su ingreso, allí parió pero que nunca se supo si fue niña o niño, ni el paradero. Dicen que el bebé nació muerto. Otros dicen que lo dieron en adopción. También dicen... Dicen tantas cosas...Dicen que ni en el pueblo la conocían. Que no sabía nadie de dónde venía, ni cómo allí apareció.

Doña Ana, cuando la recogieron e ingresaron en el sanatorio mental, no sabía a penas casi hablar ni leer, y menos escribir... Algún ser bueno le enseñó. Un celador, dicen. Otros, que una fisio... Quién sabe?

Un día, su alma se le escapó persiguiendo a los pajarillos que revoloteaban jugando con las hojas de otoño que caían del árbol de junto a su ventana, y su cuerpo quedó dormido en el sillón de su habitación. También dicen que, desde entonces, los gorriones ya no juguetean entre las ramas del árbol. Y el árbol, pues como que parece que pierde su verdor y su alegría. Gris y mustio se va volviendo cada día, que hasta están pensando en cortarlo y hacer leña con él para las frías noches de invierno.

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(Un día cualquiera )

Hoy quiero que sepas de mí. Hace tiempo que no sabes de mí y no soporto esta sensación de soledad, de angustia. No quiero esto. ¡No, no! Prefiero meter la cabeza en el lavabo y morir lentamente, a sufrir esta agonía día a día, sin que sepamos nada el uno del otro, y ya que tú no quieres saber nada de mi vida, es por lo que, no resistiendo más, te escribo estas letras.

Desde que nos separamos, la soledad se adueño de mi alma. ¡¿Qué hago aquí sola, Dios mío?! A cada momento, tu recuerdo se me hace presente, y temo que llegue ese día fatídico que tu cara se vaya convirtiendo en un dibujo difuminado hasta desaparecer, y no recuerde ninguno de tus rasgos, ni siquiera tus lindos ojos o los caracolillos de tu pelo que caían sobre tus pequeñas orejas. Quiero agarrarme tan fuerte al recuerdo de tu cara, de tu cuerpo, de nuestros besos y abrazos, que me duelen los sentidos de apretarte tanto. Y es que, ¡me duele tanto el corazón, de tanta herida sufrida...! Sufro una constante herida, noche y día, día y noche, noche y día, noche y día, noche y día... día y noche.

(el día siguiente)

Hoy es ya otro día. Ayer no pude seguir escribiéndote. Hoy quiero estar más relajada... El hoy me mata y el mañana me espanta porque sé que se convertirá en hoy... y así todos los días, todos... Hoy quiero estar relajada.

Cuando paseo por el jardín aprovecho para contemplar como se afanan las mariposas en libar las flores. ¡Sus alas me fascinan! Pensar que de qué están hechas, me fascina. Y cuando me miro en el espejo y veo mi cara marchita, marchita de tus besos, y trato de imaginar que soy una mariposa, cojo mis pinturas, los polvos, todos mis lápices, los sombreadores... todo, todo y comienzo un ritual lento, casi agónico, tratando de asemejar mi rostro a las alas de las mariposas, pero cuando intento salir a pasear por el jardín, Lucía enseguida me reprocha con buenas palabras: “Ana, cariño, ¿Dónde vas? Ven, vamos a lavarte la cara y a ponerte guapa. No te preocupes, que yo te maquillaré”... Y así, cada vez que lo intento, ella me roba mi fantasía, volviéndome a esta realidad que no me olvida. Recordándome el día a día, el día a día... Perdona, me recuerdo a mí misma que debo tranquilizarme.

No puedo pensar otra cosa, más que en ti. No sé que contarte más, porque no quiero más que pensar en ti, más, que tenerte en mi memoria, que es lo único que me queda. Mis recuerdos contigo y con los hijos que no tuvimos. No quiero olvidarme de ti. No quiero que te olvides de mí...

No puedo seguir escribiendo.

(otro día cualquiera)

Hace días que no te escribo, no porque no quiera, pero es que he estado algo cansada... sí, del alma. Y cuando intentaba ponerte algunas letras, todo se amontonaba en mi cabeza. Los recuerdos se me entremezclaban hasta llegar a asustarme, y terminaba por levantarme de la mesita y me acostaba. O me iba al sillón a mirar por la ventana cómo los pajarillos revoloteaban de allá para acá, de acá para allá, jugando entre las ramas del árbol que tengo enfrente. O cómo iban cogiendo las miguitas de pan que les pongo en el alfeizar. ¿Qué envidia me dan!

Esta mañana he estado mirando las fotos, nuestras fotos. También las de cuando éramos novios. Nada más coger la caja de lata donde las guardo, me ha entrado un escalofrío por todo el cuerpo... porque yo no quiero esos recuerdos, esos recuerdos fijos, esos recuerdos anclados en el tiempo, esos recuerdos planos. Al abrir la caja, el olor a viejo del papel me dio una bofetada espesa, cálida, suave, ensoñadora... Fíjate, ¡estornudé y todo! Cerré los ojos y empecé a acariciarlas una a una, a recorrer sus contornos, a palparlas por delante y por detrás, a apretarlas contra mi pecho junto al corazón, este corazón que no vive sin ti. Entonces, ellas, empezaron ha hacerse realidad. Me daba igual la imagen que tuvieran, solo sé que ellas comenzaron a cobrar vida: Tú y yo juntos en la playa, por la noche, bañados de amor por la luna. Tú y yo juntos, paseando por las Ramblas de Barcelona. ¿Recuerdas? Me compraste un libro y una rosa, ¡y era un día cualquiera! Tu y yo, tu y yo... tu y yo...

Así, con aquellos recuerdos planos convertidos en realidad, pasé la tarde entera hasta que llegó la hora de cenar. Cené poco, un caldito y dos manzanas. El pescado no había quién se lo comiera. Y ahora estoy aquí, bajo la luz triste de esta triste habitación. Triste sin ti.

Sabes, me he puesto mi mejor camisón. Es para ti, para que me veas guapa, por si donde estés, a lo mejor, puedes estar pensando en mí, y quién sabe, quizás me veas...

No sé, no sé, pero a veces pienso que ya no me quieres, que ya no te importo, que ya no soy nada para ti, ni siquiera un recuerdo.

Ahora no puedo seguir escribiendo. No quiero intranquilizarme, ya sabes que no es bueno para mí. Y me encuentro mal... y...Y es que, en lo más hondo de mi corazón, no quiero encontrarme bien. Solo el pensar que me olvidas, es para mí la muerte. Y no resisto la idea de que te olvides de mí. No resisto esta vida solitaria sin ti.

Perdona mi amor, no quiero que mis palabras te enfaden o te apenen. Si tú quieres, borraré de mi mente estas ideas, porque... ¡porque tú me quieres!, ¿verdad?

No me regañes por la pregunta, entiéndeme. No me regañes. O sí, regáñame, que así sería como si estuvieras junto a mí. Escríbeme. Ven a verme. Llévame contigo donde tú quieras, lejos de aquí. Donde tú quieras, pero lejos, muy lejos de aquí, que quiero morir contigo aunque seas tú quién me mate. Aunque seas tú quien me destroce la vida. Aunque hagas pedazos mi corazón. Pero tú, tú, tú. Siempre y solo tú.

Mañana será otro día... uno más, como hoy, como ayer... como tantos y tantos otros días y días... y noches... Noches de sábanas y almohadas blancas, de llanto y de lágrimas, de ruidos y voces... Noches, noches, noches... noches.


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De doña Ana dicen, que jamás nadie la visitó.

jueves, 5 de junio de 2008

Dime Si Estás Cuando Te Miro

























Dime si estás cuando te miro,
o es que estás difuminada en la distancia.
Dime que, en esas noches calladas,
mientras nuestros cuerpos se amaban,
la luna era quien lloraba en amargura
por ver tu desconsuelo.

Dime,
que mientras el sol calentaba tu cuerpo,
tiritabas en la pena,
deshojando el tiempo
entre lágrimas ahogadas de recuerdos.
Atrévete y dime
que nuestro amor fue un engaño.

Dime,
mirándome a los ojos,
que no es nada lo nuestro;
que nuestros besos no fueron besos,
que fueron, como el viento.
Dime que no hay nada de cierto,
que somos dos extraños
estampados en un sueño.

Deseo que me digas, tantas cosas.

Y es que
tu silencio me hace daño
penetrando a mis adentros,
igual que un veneno amargo
que a nuestras vidas reclama,
matando nuestros abrazos
y nuestras ilusiones,
y nuestras miradas,
y nuestros besos.

Dime que no me amas.
Pero dímelo a los ojos,
cara a cara.
Y así te duela más que a mí,
cuando se me claven tus palabras.


......ooOoo.....

miércoles, 4 de junio de 2008

A La Luz De Tus Ojos





















A la luz de tus ojos,
mis noches en vela,
acariciando el recuerdo
mientras me besas.

Mientras me besas, niña,
pasan las horas,
prendido en tus pensamientos,
para alegrar mis penas.

Para alegrar mis penas,
entre mis sábanas frías.
Pedacitos de escarcha,
cubren mis días.

Cubren mis días, niña,
tus alas blancas,
abrigando el cariño,
bajo la luna clara.

Bajo la luna clara,
no desesperes, amor,
que ese amor, que no llegaba,
llegó para los dos.

Llegó para los dos, niña,
en amanecer sereno.
Llegó para envolvernos
entre miradas y besos.

Entre miradas y besos,
tu vida y la mía.
Tierra y mar enamorados,
alma y vida.

Alma y vida, niña,
para solo ver tus encantos.
Para perder la razón
de quererte tanto.

…..ooOoo…..

El Estrado Azul II




Señoras, señores:

Me van a permitir que, en esta mañana soleada, y al pié de mi amigo el árbol... Hola, amigo!... les recite unos versos que he compuesto ayer noche, a raiz de los dimes y diretes, guiños y engaños, a que están acostumbrados los políticos a meternos con calzador hasta por dentro de los calzoncillos... y braguitas... con perdón, señora, que ya la he visto mirarme con esos ojos que...

Son unos pequeños versos que me he atrevido a escribir... haciendo unos pinitos literarios y conociendo mis limitaciones.

Sin son malos, me disculpan. Si son regulares... vale.... y si son buenos... Me lo publican a cambio de unas perricas que estoy falto... No, no... no me hagan caso, que ya saben ustedes que yo no pido limosnas. Yo solo hago uso de mi estrado. De la libertad de expresión, con la ventaja de que no pago impuestos como los medios de comunicación... Espero, porque, tal y como está la cosa, me van a cobrar un canon por hablar en este parque, alegando.... alegando cualquier tontería... ¿Se han fijado la cantidad de impuestos directos e indirectos que pagamos?

Bueno, que comienzo con mis versos, y se los quiero dedicar a todos aquellos políticos que se empeñan en hacerme ver el cielo azul, cuando está lleno de nubes, y a los que, estando el cielo límpido y azul, se empeñan en hacerme creer que está totalmente nublado..

¿A quién pretenden engañar?

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Ecos de guerra me llaman,
como a aquel llamado a la guerra,
que entre versos y canciones
su propia tumba cavó.

No me marques senderos de paz,
porque tu paz no es para mí.
Tus llantos son mis risas,
mis miedos, tus alegrías.

No me aprietes ni me ayudes a marcar el paso,
porque salto a la trinchera.
Y aunque de bruces cayera,
mejor comer barro que tus ideas.

Tú allí,
y yo aquí,
o si al revés lo prefieres,
que igual me da.

Que me entiendas y entenderte quiero.

No me lances la verdad que no deseo.

Formarme en mis ideas y apretarme yo los machos,
que no necesito más manos,
pues con las mías me valgo.

Si quisieras,
caminaríamos juntos,
... sí, de la mano... Lo justo...
sin pasarnos.

No desprecio
ni aparto tu persona por simpleza egoísta.
Que es tu forma de llevarme,
la que no me gusta,
la que me agobia y aprisiona,
la que me aprieta el alma y los sentidos.
La que me asfixia.
Preferiría que de pies y manos me ataras,
a que anularas mi alma soñadora.

No quieras que yo quiera, tener que quererte
ni aplaudir tus ideas,
ni a ti ni a nadie de esa manera;
que esas,
no son formas para que yo quiera.


.....ooOoo.....

lunes, 2 de junio de 2008

La fuerza del jazmín



Tengo entre mis manos un ramillete de jazmines recién cortado. Su olor penetra en mí, perfumando hasta mi conciencia. Cierro los ojos y me transporto a un lugar cerrado, en penumbra, húmedo, caluroso, acristalado. Una inmensa bóveda de cristal. Y arriba, el cielo, la luna y las estrellas. Un limpio cielo estrellado.

La ilusión creada por mi fantasía excita mis sentidos. Se percibe un fino olor algo dulce. Me embriaga la tranquilidad. Todo yo soy receptivo a esta sensación que me proyecta a la paz conmigo mismo.

De repente, como si asomaran de la nada todas a la vez, poco a poco van apareciendo millones de diminutas flores blancas y aterciopeladas, tersas, que comienzan a levitar a mi alrededor en un... muy lento... e imperceptible... vaivén ascendente y descendente... hacia un lado... hacia otro... convirtiéndose en un mar blanco, virginal.

Aquel primer olor constante y presente hasta el momento, va transformándose poco a poco en un aroma dulzón que embota mis sentidos, y comienza a hacerse cada vez más presente a todo mi alrededor.

Un olor fuerte, dulce y penetrante a jazmín lo envuelve todo.

Hace calor, mucho calor. Y sigue incansable el vaivén de las flores.

En medio de ese humedal perfumado, mi cuerpo, desnudo, comienza a bañarse en un cálido jugo de sudor azucarado. Los tímidos rayos plateados de la luna penetran filtrándose a través de los empañados cristales de aquella burbuja de cristal, iluminando el haz de las hojas... Que parece que la luna, rendida a esa hermosura, acariciara suavemente los diminutos pétalos en un ritual de amor. Y mi cuerpo, en armonía, despide un lento y envolvente vapor que corre a unirse en un profundo abrazo a todo aquel concierto fantástico de luz nocturna y aromas.

Siento el calor como si de mi mismo cuerpo saliera.

Un clímax de fragancias en éxtasis explosiona. Aquellas paredes de cristal revientan y vuelan al espacio infinito en millones de partículas. Pequeños y olorosos pedacitos de cristal viajan por el universo. Vuelan las pequeñas flores. El inmenso olor dulzón que reina en todo aquel espacio se intensifica aun más, por el efecto expansivo. Mi cuerpo, inmerso en ese maravilloso torbellino de haces de luz y pasión descontrolada, exhala por todos los poros el rico néctar de las flores, como ofreciendo tributo a la naturaleza.

Todo es luz, olor, pasión.
Olor suave y dulce.
Suave jazmín. Dulce jazmín.
Dulce como la caña dulce,
como el almíbar dulce.
Dulce como tus besos dulces.
Como la miel en tus labios,
tus labios dulces.
Como tu sonrisa, dulce.
Como tu cara de dulce.
Dulce, como el olor dulce que sabe a dulce.
Dulce olor a jazmín.

Abrí los ojos y, absorto en mi sueño, anduve todo el día ensimismado.

Mi ropa olía a jazmín, mi pelo olía a jazmín, también mis manos. Todo yo olía a jazmín. Y las gentes me miraban y sonreían porque me olían a jazmín. Y ese día, nada ni nadie se atrevió a dañar mi corazón, porque yo tenía el poder sobre ellos.

domingo, 1 de junio de 2008

El Caballero III.- A su Dama.
























Mi amada.
Mi consuelo.
Mi lucero.
Mi guía.

Ya hace tiempo, mi señora,
que de vos nada sé.
Que encarcelada mi persona
entre seres fantásticos
y traviesos,
se encontraba.

Mis deseos ardían en mi pecho
y mis ansias por escribiros
desbordaban mis mayores anhelos.

No había para mí consuelo
en esta desdicha
por no poderos escribir.

En todo este tiempo que ha pasado,
no sé que habréis pensado
al no recibir, siquiera,
una pequeña misiva
de este viejo caballero.
Y esa duda,
ese no saber de vos
y el qué de vuestro pensar,
me desmayaba el alma.

¿Os importuna ahora
que os escriba?

¡Vos,
que en tanto tiempo
de mi obligado cautiverio
habéis sido mi
pan y mi agua,
mi luz del mediodía.
Mi sol y mi luna.
Mi consuelo...!

¡Vos!


Que por vos
he sobrevivido,
si ahora soy bien recibido,
despierten los ángeles
y tiliten refulgentes
en el cielo los luceros.
Mas, si en el olvido me tenéis,
más me valiera
que una dulce daga,
de mi corazón se enamorara,
y partiera en dos
mi amor por vos.

Dulce muerte
sin cabida para el reproche.
No podría.

Pues mi amor,
sin vos,
no es amor.
Es fantasía.

En espera
de vuestra respuesta,
queda este Caballero
que, fuera cual fuera,
solo por leeros de nuevo,
mi vida os la daría.

jueves, 29 de mayo de 2008

Aquí Radio Nocturna Intercoloquial, Radio 00

R.N.I.C., R.00
(RADIO NOCTURNA INTERCOLOQUIAL.- Radio 00)


Saludos, búhos reales de la noche. Aquí Radio Nocturna Intercoloquial, Radio 00.- La radio que comienza a las 00... No, no es que seamos sin alcohol. Sino, ¡todo lo contrario! Ya lo decía Ramoncín: “¡litros de alcohol corren por mis venas, mujer!”... por tus venas, oyente de la noche.

¿De qué vamos a hablar hoy?... ah!... de los momentos de felicidad y otras cosas.

¡Momentos de felicidad!... Momentos de felicidad para unos. Menos felicidad para otros..., pero al fin y al cabo, ¡momentos de felicidad! 


¿Y por qué no? ¿No tienes algún grato recuerdo no muy lejano? Sí, todos tenemos algún buen recuerdo, más o menos lejano, más o menos cercano. Lo que pasa es que, ¡lo bueno sabe a poquito! Porque la felicidad no se encuentra tirada por las esquinas, ni te la dan... y mucho menos se compra en el mercadillo de los Domingos. La Felicidad la llevamos dentro de nosotros desde que nacemos... ¿Que se nace llorando? Pues claro, para anunciar al mundo que acabas de llegar. A pesar de lo que diga la ciencia. ¡Y que te oigan bien! ¡¡¡Mamá, Papá: Estoy aquíii!!!... ¿”Tenteras comadrona”?

Ya, ya, no todo el mundo sabe encontrarla y sacarla al exterior. Bueno, aunque parezca difícil a veces encontrarla, si nos lo proponemos, podemos... A veces, solo a veces.

Hay otros momentos. Los de intimidad. Unas cervecitas en la mesa o la barra de un bareto, donde las horas que pasan, ya más de las 2 de la madrugá, no importan, porque es Viernes o Sábado y mañana no tengo que madrugar...

¡Grandes Momentos! Si, tan grandes, que la soledad de cada uno, nuestra propia soledad, se aferra fuertemente al otr@, para convertirse en amiga y compañera inseparable, de ambos. Y uno, habla y habla... Y el otro, escucha y escucha. Con menor o mayor interés o paciencia, pero escucha... De todas formas, ya sea interés o paciencia, tanto uno como otro salen ganando porque, en el fondo... si son las 2 de la mañana y están en un bareto tomándose unas birritas... seguro que son almas gemelas.

Todos tenemos un alma gemela a las 2, las 3 ó a las 4 de la madrugada.

También, oiga, quiero decir, que si hablar desahoga, alivia las penas, descongestiona y alegra el alma e incluso hace soltar alguna que otra lagrimita, para luego ser secadas a besos por la persona amada... pues escuchar... ¡ay amigo!, escuchar te da la vida. ¿Sabes?

Escuchar es recibir el alimento espiritual directamente del que tienes frente a ti y que, si encima y todo es tu ser amado, pues mejor que mejor. ¡Qué importan en el fondo las cosas que estás escuchando a esas horas, con ese alcohol que llevas metido en vena! Lo importante es lo que se quiere decir con los ojos, con el movimiento de los labios, con las manos... con su lenguaje corporal...Jaja... claro, sin tambalearse mucho.

¿Os habéis parado a pensar que hay momentos en los que, en el fondo, lo que necesitamos es que alguien necesite de nosotros. Sí, sí, desahogarse y jarrar por la boca que tu jefe es un h.p. y mil cosas más, alivia mucho, pero...sentirnos pañuelo de lágrimas del otr@. Sentir que nos necesitan. Sentirnos útiles, es algo que nos sublima hasta los cielos...
Claro, si el pedo que llevas te permite mantenerte lo suficientemente sereno, como para comprender que uno más uno son dos, o que, cuando quien tienes en frente te dice que le caes bien, no significa que quiera follar contigo.

Quedando claro esto último, proseguimos.

A quien tienes delante está hech@ de la misma “pasta” que tú. Sufre y padece como tú. Se alegra y disfruta de las cosas que tú. Ríe y llora como tú. Claro, en mayor o menor medida, según... el “modelo”

En esos momentos no hay otra persona en el mundo que te llene más, que quien tienes delante. Lo es todo para ti. Te l@ comerías a besos, o simplemente le cogerías la mano y estarías así horas y horas. Dependiendo del colocón que llevaras. ¿Y si fuera tu mejor amig@? Pues estarías ensimismad@ y atent@ a su historia y con un montón de ganas por resolverle la vida y sus problemas, porque... para resolverle la vida a los demás... somos los mejores. Qué importa que mi vida sea un carajo y dé puta pena. “Ven, ven, que yo se lo que tienes que hacer”

¿Somos, o no somos así? Vosotros mismos. Llamadme y dadme vuestra opinión.
...
Bueno amig@s no quiero aburriros con mi perorata, pero sí deciros algo más: ¡Ama! ¡Amad! ¡Amémonos! Pero no por la necesidad de ser correspondido (eso son palabras mayores, eh?), sino por la necesidad de realizarnos como adultos plenos. Sí, ya sé lo que estás pensando, que los corazones y las almas frágiles... ¿dónde nos ponemos? Pues en el mismo bote que los que se “creen fuertes”. En la misma leja del aparador o alacena. En el mismo rinconcito perdido y olvidado de la última estancia de la mansión o de la chabola. En definitiva: “en el mismo mundo donde deberíamos caber todos”, y que es en el que estamos... a pesar de esos pocos que van jodiendo todo lo que tocan, y que todos sabemos quienes son.

¡Qué suerte tenemos los débiles!... ¡Qué suerte!

Pues porque el “fuerte” moriría si se viera débil, en cambio, el débil, subsiste por siempre y para siempre... Bueno, bueno, siempre hay quienes... Pero yo sigo pensando que, si el débil, de la noche a la mañana se sintiera fuerte, seguiría viviendo aun, con más intensidad, y por ende, con una rica sabiduría adquirida a través de la propia experiencia en sus momentos débiles.

Y para ir terminando,...

... Digámonos “te quiero”, por ejemplo, con una flor. Pero una flor que dure más que el sexo, más que el egoísmo, más que el orgullo intransigente. Una flor que, como flor, se marchite y muera al igual que la pasión, pero que su perfume, su aroma, su sensación al recibirla... dure para siempre... para toda la vida. ¿Me entendéis, verdad?

¿Eso es amor?

Claro, aunque quizás, para algunos, sea una cursilada. Bueno, pues...como que me da igual. Para mí, cualquier entrega cariñosa, es amor. Sí, amigos... Amor es dar y recibir.

Ya, ya. Y ahora me preguntáis: ¿Y lo de dar sin pretender ser correspondido?

Tranquis, tronc@s, que si no puedes llegar a dar sin esperar nada a cambio... no hay que desesperarse. Bienvenid@s al Club, pero recordad que, la perfección, no es una meta inalcanzable. ¿O sí? Bueno, la cuestión está en que no nos escudemos en la utopía de ser perfectos. Aunque nunca lo consigamos, todos los días hay que intentarlo.. De eso se trata y ahí está el secreto. Pero mucho ojito y recordad: Perfect@s sí. Istéric@s Pijoter@s perfeccionistas, porculer@s... ¡No!... No obligues a besar. Enséña besando... Ya, ya sé que no puedes. Tú no eres así. Yo tampoco... pero recuerda lo de la “lucha”



Bien amigos, y ahora me retiro. Dadle esta noche una sorpresa a vuestro ser más querido: Padre, madre, hijo, hija, abuelo, abuela, marido esposa, amante, novia, novio... a quien tu más quieras o desees hacer feliz por un ratito... o un ratazo...(jeje)... bueno, aunque a estas horitas... Mejor que a los abuelos y demás del mismo rango, mañana, pero... ¿y al “pariente” o a la “parienta”? Eso ya lo dejo a tu libre elección. De todas formas... Iba a decirte que no te arriesgaras, pero... ¡qué carajo! ¡ándale wey!

No olvides que siempre, hay alguien que necesita tu cariño. Siempre hay personas y... personitas a tu alrededor.

Y ahora, “El Bebé” para mi amigo Guillermo... o lo que es lo mismo “My baby just cares for me”





Disfruten.

=================================================================Dicen que, Bernabé, amaba la radio más que a cualquier mujer que hubiera pasado por su vida y... por su alcoba. Que siempre fue educado y muy despistado. Y que a sus 70 años todavía conservaba un espíritu joven , jovial y amante de la vida. Y que aun continuaba haciendo radio.
Nunca le dieron premio alguno. Nunca destacó por hacer grandes programas, pero él, amaba hacer radio, más que a ninguna mujer que hubiera pasado por su vida... y por su alcoba.================================================================
Por lo extenso llegué a pensar en no publicarlo... que a lo mejor no se hubiera perdido nada nadie, pero... ya sabemos los que escribimos que, nos da pena cortarle los bracicos o algún miembro a nuestros hijos... A mí, sí.
Si has llegado hasta aquí, gracias... ah!, no y no!... no vale empezar por el final.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Querida Lisa


Dicen que Lisa, a los treinta y muchos años, cayo en coma. Desde entonce la vida le regaló muchos noes.- Hospitalizada, Juan, su marido, la visitaba todos los días.- Lola la cuidaba en los momentos en que la familia no podía dedicarse a ella.
Esta es una carta que Juan, como tantas otras cartas que le escribía a Lisa, dejó olvidada en la mesilla de junto a la cama.
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Querida Lisa:

Ayer, ojeando entre las cartas de cuando éramos novios, en el baúl del trastero, leí una que en especial me llamó la atención. En ella, yo te decía: "TE AMO Y TE AMARÉ TANTO, QUE NUNCA PODRÉ DECIRTE LO SIENTO" Sí, si, y además en mayúsculas. ¡Qué tiempos!, y ¡qué bonito!... Influencias de la película, claro.

Ahora, desde esta montaña de años y experiencias construida, se ven las cosas de otra manera. ¡NO DECIRTE NUNCA LO SIENTO”... ¡Qué barbaridad!, pero a la vez, ¡Qué bonito! Son los años y nada más que los años, los que nos dan sabiduría.

Cuantas veces he tenido que decirte “lo siento” y no te lo he dicho... No, no creas que era porque pensaba en la frasecita de”marras”, y lo cursi que podría quedar. ¿Quién se acuerda en esos momentos de esas tonterías? Si no te lo decía era porque el consciente y el inconsciente no están educados para asimilar que, pidiendo perdón, se ama dos veces. Se ama verdaderamente a la otra persona, hasta el punto de no importante que te den un portazo en las narices, pero el orgullo es mal consejero en ciertos momentos.

¿Nunca decir, lo siento?... Sería como “nunca decir te quiero” porque se ama a tan extremo que no sería necesario decirlo. Pero si pisamos sobre el asfalto, “nunca decir lo siento” es vivir en un mundo de fantasía... Y yo te amo en la realidad. ¿Nunca decir, lo siento? No, decirlo todos los días: por la mañana y por la tarde, y al acostarte, y por teléfono y... y que me eches a patadas por pesao... No, tampoco es eso, pero ¿verdad que me entiendes?

Hoy he salido de comisaría antes, y ya ves, aquí me tienes, de uniforme, no he querido siquiera cambiarme, me apetecía estar contigo y escribirte estas letras para cuando despiertes.

Tu, descansa, no tengas prisa... Bueno, sí, ya sabes que nosotros... Pero lo importante es que, cuando estés preparada, despiertes.

Las niñas peguntan que cuando volverás a casa...

Lola me ha dicho que hoy te ha leído unos poemas de... no sé, no me acuerdo, casi ni le he hecho caso, solo deseaba estar a solas contigo. Mañana, como es sábado y libro el fin de semana, dejaré a las niñas con mi madre, y pasaré los dos días contigo.


A aumentado la familia. Ayer, Mariana compró un hámster para Susana, como regalo de cumpleaños atrasado. Las gemelas, como no, querían otro, uno para cada una. Las cuatro te mandan un beso MUY, MUY, MUY, MUY FUERTE.

Susana dice que, cuando venga, te traerá el hámster para que lo veas. No sé si se lo dejarán pasar. Pero ya la conoces, es tan cabezona, que seguro que lo esconde en cualquier sitio.

Bueno, cariño, me tengo que marchar. Ya ha vuelto Lola a quedarse contigo.

Un beso que te voy a dar ahora mismo.

Esta tarde vendré otra vez.

Te quiero.

martes, 27 de mayo de 2008

Ay Mi Niño Gitano!





















El agrio de los cueros
perfuma de muerte al viento,
mientras el paño fantasma,
a su paso por los campos,
abre caminos de muerte;
senderos de sudor rancio.
…
La mañana está pesada.
El frío resbala en su cara.
Su frente, alta y de escarcha.
Su sonrisa, blanca.

Su culpa fue,
una puñalada encelada,
una muerte de honor.
Y después,
con el alma encogida
y el corazón lleno de pena,
otra a ella.
¡Que un hombre,
como tiene que ser,
debe lavar esa ofensa!
…
Son las seis de la mañana
en la torre de la iglesia.
Tañe ronca la campana,
a las seis de la mañana.

Seis caballos galopan
por senderos de amargura.
Seis caballos lo llevan,
sobre sus anchas grupas.

Entre dientes, canta su pena,
¡su pena, penita pena!

Ya no volverá a verla
descalza sobre la arena,
abanicando sus volantes
a la luz de la hoguera.

Y sus besos,
como espuma viajera
romperán contra la piedra.
…
Manos de hierro te llevan.
Muros de sangre te esperan.
Palomas velan tus sueños.
Mujeres lloran tus besos.

Si te viera Federico,
te cubriría de rosas.
Te mecería en sus versos,
te acunaría en su llanto.
Y entre llanto y canto rezaría:
¡Ay mi niño gitano!


.....ooOoo.....