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En Mis Rincones (barra derecha color verde, y casi al final del todo), podrás encontrar los diferentes temas que trato.

LA MAYORÍA DE LAS IMÁGENES DE ESTE BLOG SON SUBIDAS DE INTERNET. SI VES ALGUNA QUE ES DE TU PROPIEDAD Y DESEAS QUE LA ELIMINE, ME LO COMENTAS Y ASÍ LO HARÉ.

lunes, 30 de junio de 2008

Dime Algo (amor sereno - amor meditado)


























El firmamento entero te daría,
porque vinieras conmigo.

Los océanos y sus barquitos veleros,
por pasear bajo las estrellas
y a tu lado.

La lunita en oro engarzada,
sobre tus manos,
por ver tu cara reflejada
en el estanque de mi alma.

Mil tesoros escondidos,
bajo tus pies pondría,
por oír en tu pecho
un solo suspiro
por mí.

Cielo y tierra juntaría
por dos palabras
saliendo de tus labios.
Por un “Te quiero”
enamorado
a mis oídos.

Y aunque no me ames.
Aunque no me quieras,
dime, si quiera,
que me desprecias,
que no soportas estar a mi lado.

Pero dime algo.

Dime, aunque verdad fuese,
que me deseas la muerte.
Y si fuere esta mi suerte,
sean tus manos mi cadalso.
Sean mis infiernos tus pensamientos.

Y aun así,
recibirías amor en mi agonía.
.....ooOoo.....

Noches sin luna (de MadrugadaS de PapeL)

Soy yo… nada ni una brizna de aire ni siquiera tul de la mañana. Tan solo tierra que se funde con la tierra. Y no soy de aquí… soy de más allá donde cielo y tierra se confunden para formar un Todo de nada… De nadie. Sóla, siempre en poema incorpóreo, sin materia, sin fuego, sin retama. Libertad que emana de la sangre pura, de pura raza, sin sollozos que destrocen la pureza del alma. Y me muero –pero no quiero. -En espera que pase mañana, que quiero soñar esta noche mi último sueño de lana. -Mañana estaré preparada. -¿Hasta cuándo? Para siempre ya en calma En una noche sin luna volando con la aura, confundida con el aire, confundida con la nada. Por eso sé que no soy nada y esperaré a que pase mañana cuando tú me hallas olvidado y yo esté preparada volaré para siempre en una noche sin luna para siempre ya en calma.

sábado, 28 de junio de 2008

Noche Y Día En La Vida Del Poeta






































                            El Poeta (Picasso)



Anochece. 

El sol impertinente, 
lentamente sucumbe 
en el horizonte 
ahogando su alegría. 

Las musas de la noche 
se abren paso 
en su carroza de calabaza 
con alas de poesía. 

Hay una habitación fría 
vestida de húmeda paredes. 
Una ventana entornada. 
Una puerta de a rendijas
de claridades hecha, 
y una cama con sábanas
 arrugadas de melancolía. 
También hay una mesa con su silla; 
y de lo alto pende una bombilla 
sucia y ahorcada en agonía. 

Desnudando pasiones 
entre cuartillas, 
bajo la luz mortecina, 
una figura chinesca 
vuela sus ilusiones. 

Pinta sin tener pinceles, 
esculpe sin poseer cinceles. 
Modela el mundo a su antojo 
sin el barro y sin el torno. 

Comienza un nuevo día en la vida del poeta. 

Se renueva la vida en cada noche del poeta, 
creando mundos reales de papel y tinta china. 

Él, rompe la vida, 
como la rompe el torero en la arena, 
mirando la parca cara a cara. 
Que a Dios parece que juega, 
pero solo es poeta. 

Poeta de alma de estrellas 
y corazón de seda. 
Poeta que se quiebra 
a una mirada tierna. 
Que sangra letras 
por la flor que se marchita. 

Poeta que muere 
por ese amor que no llega. 
Que muere renglones de amor, 
por el amor de su vida. 
Por ella.

... 

La mañana, del sol enamorada, 
va deshojando las horas 
en su ansiada carrera 
por ver llegar a su amado. 
Y su amado ya llega, 
va llegando. 
Y la noche negra 
se difumina entre colores; 
entre dolores de parto. 

El poeta, 
taciturno a su lecho se retira. 

Comienza una nueva noche, 
para la vida del poeta. 

 .....ooOoo.....

jueves, 26 de junio de 2008

Te Quiero...









Dibujo de Emimery











Te quiero como la palabra a los labios, 
que en saliendo la acarician con dulzura. 

Te quiero, 
como la cordura a la locura, 
trastocada y ansiosa por volar. 

Te quiero como la sal a la mar, 
que por ella muere para darle su ser. 

Te quiero, 
como la noche al amanecer, 
con ansia de un nuevo sol. 

Te quiero como el campo a la flor, 
porque sin ti mi vida no sería bonita. 

 Y es que te quiero, 
por tu cara bonita, 
que es más pura que una flor. 
Por tus ojo que encandilan más que el sol. 
Te quiero, porque sin ti no tengo amanecer. 
Te quiero, porque eres mi mar,
mi cielo para volar. 
Sin ti, 
me olvidaría de mi ser. 

Sin ti soy desesperación y locura, 
si no encuentro la dulzura 
de tus labios junto a los míos.

.....ooOoo.....

Navegante De Cien Sueños



Navegante de cien sueños
enmarcados en coral,
tu barco es de troncos viejos,
pero velas de cristal.

Afianza tu mano al timón,
pues la ruta está marcada.
Y tras la noche cerrada,
llegará el ansiado sol.


.....ooOoo.....

martes, 24 de junio de 2008

Hay amores que matan.-... y II

Día siguiente

Amiga mía:

Anoche hable con Dios. La verdad no se con cual de ellos, pero ni siquiera me preocupó, solo se que hable con Dios, o por lo menos a mi me lo pareció, porque dicen que Dios es como una droga (no se quien dijo de la religión y el opio del pueblo, ya sabes que nunca fui a la escuela), pues eso, que te engancha y atonta, o sea, que convierte en peleles y tontos a las gentes, que te anula y mil cosas más, y la verdad es, que es cierto, quedé anulado por completo. Todo por lo que he luchado en esta vida, todo lo que para mí ha sido mi verdad y mi justicia, pasó por mi mente anoche. Paso mi vida entera. Conforme se lo iba contando, yo empezaba a comprender y comprendí muchas cosas, sobre todo aprendí, no la resignación, sino la aceptación de la propia vida, aprendí a aceptar las consecuencias de una vida como la mía, sin echarle la culpa a nadie. Yo solito he ido cimentándome esta vida absurda y anodina, culpando a todos “del por qué soy así”.

También hable con mi madre... ¡tantas cosas! Solo decirte que estoy en paz con ella. Perdona que no te cuente nada de lo que hablé, pero estos sentimientos de paz que tengo ahora prefiero guardármelos en mi corazón como un tesoro.

Mira tú por donde, ahora te veo con otros ojos diferentes a los de ayer. Con ojos nuevos. Te veo, bueno, sin pasarse... te veo diferente, como que podemos entablar una buena relación. Por lo menos ahora no te desprecio, ahora puedes llegar a mi vida, qué ironía, sin recelos. No se si cuando vea tus velos negros me arrepienta y huya... huir... ¿a dónde podré ir? pero espero estar sereno, como ahora, y verte cara a cara y sonreírte.

Bueno, espero que hoy te hayan animado mis palabras, que aunque parco en ellas, quizás me hayas podido comprender... Animarte yo a ti... Y vuelta con las ironías... Vaya, Vaya.

Mañana nos veremos.



Último día

Querida amiga (sí, querida amiga, has oído bien):

Es una lástima que no hayamos podido tener un noviazgo más largo. Siempre es bueno que los novios se conozcan antes de dar el paso definitivo. Sí, ya sé que llevo bastantes años tonteando contigo, pero nunca pensé que yo podría interesarte, ¡y tanto! Si hubiera tenido dos dedos de frente, te habría tratado de otra forma, pero o no he querido, o no he sabido. Ya no importa, solo decirte que lo siento... lo siento mucho. En todos los sentidos.

Te lo dije ayer. Los nervios me traicionan, nuestro encuentro se hace inminente y mis miedos me ahogan. Tengo tanto miedo, que lloro como un niño. Lloro por mí y por los demás, por todos aquellos a los que hice daño, por toda una vida deshecha, por toda una vida vivida por y para mí. ¡Yo, que jamás he llorado en toda mi vida! Que recuerde, ni siquiera de niño cuando me pegaba mi padre con la hebilla del cinturón. Prefería darles patadas a los gatos y a los perros para desahogarme con ellos, antes que soltar una “maldita” lágrima. Creo que si Dios nos creó, se olvido de darme las lágrimas, y ahora, se ha acordado de dármelas... Mi madre lloraba por los dos. Las mías las tenía ella.

Ayer noche, pudiendo cenar a la carta, solo cené un caldo y una hamburguesa con coca-cola.

También vino a verme un cura, ¡quién lo dijera! y estuvimos charlando un buen rato ¡Quién me viera! Cuando se marchó, volví a hablar con mi madre.

¡Tengo miedo a encontrarme contigo!

Los padrinos están próximos y no hay marcha atrás. Quisiera tener la paz que tuve ayer cuando hable con Dios, pero en un día no se puede tener la fortaleza que no he aprendido en toda una vida, y no me refiero a fortaleza física, que ya demostré en tiempos y de sobra, sino la fortaleza de espíritu para afrontar la vida, la serenidad para marchar a tu lado sabiendo que, si es verdad que existe otra vida con el dios que sea, no tengo nada que temer, puesto que estoy en paz con él. Esa esperanza es la única que me queda; que con palabras buenas me lo dijo ayer aquel cura y que también me hablo del buen ladrón, aunque esas historietas creo que las cuentan a modo de conformar a la gente... No sé, da igual. También sé que hay otra clase de curas que... Éste es joven. Viene con fuerza... Ya veremos si su dios lo mantiene.

Y ahora quisiera despedirme con un “hasta luego”, pero tengo miedo. Pero voy a tu encuentro. Pero tengo miedo.

Quisiera amarte toda una vida.
Hasta la vida.
Quisiera besarte toda una muerte.

Quisiera decirte ¡guapa!
en las mañanas de mi vida.
En las mañanas claras
llenas de vida.

Quisiera abrazarte fuerte
hasta estrujarte
y sentir tu aliento
como si fueras mi propia vida,
como si fueras la vida misma.

Quisiera a bien quererte
como no he querido a nadie,
porque nadie me ha enseñado.
Porque no he sabido
amarte como te mereces,
como tu me quieres y me has querido.


Ahora, que no antes, he comprendido
el amor que siempre me has tenido.

Pero tengo miedo de morir y no despertarme.

Miedo a vivir sin ti.

A tus brazos me acerco, 

Amada Muerte.

lunes, 23 de junio de 2008

Hay amores que matan.- I


Apoyado en el alfeizar de la ventana, el viento juguetón me importunaba abofeteándome la cara impertinentemente cuando, al ir a cobijarme en el interior de la casa y antes de cerrar la ventana, unas hojas entraron en la habitación y revolotearon hasta caer al suelo. Asombrado por lo ocurrido, las cogí y, una vez ordenadas, empecé a leer.

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Primer día
Querida amiga (por decirte algo):

Hace tiempo que sé de ti, pero nunca he pensado en ti tanto como ahora.

Si el tiempo me permitiera volver otra vez sobre mis pasos y recuperar todo lo que se me ha ido escapando por entre mis dedos. Si mi alma hubiera encontrado el reposo y la buena soledad que nunca he tenido, entonces no te tendría tan cerca como ahora.

Ya me ves, sin nadie, sin familia, solo... aunque por cuidados, comida y cama no me falta.

Quisiera tenerte lejos o cerca, pero de otra forma. Desearía poder mirarte con cariño pero no puedo, porque con cariño solo se mira a quien quieres o a quien amas. ¡A quien amas!... No me pidas mi amor. Quizás mi cuerpo, pero ni tan siquiera mi alma.

¡Alma!... ¿Acaso tengo alma?

Me gustaría poder escribirte cosas bonitas, las cosas cotidianas de la vida... cualquier cosa, algo, pero aquí, qué puedo contarte? que he estado dando un paseo, un paseo corto?, por cierto, que cuando llega la hora de dormir se me para la vida pensando en tu llegada.

No sé qué contarte, mejor dicho, no puedo contarte nada porque se me entristece el alma... ¡Vaya!, otra vez. Estas frases hechas...

Hasta mañana.
...................................................................................


Segundo día
Hola amiga:

Hoy estoy algo mejor, parece que llegando la hora de nuestro encuentro mis sentimientos por ti van cambiando, pero no te des demasiadas esperanzas, ya sabes que me resisto a compartir contigo el resto de mi vida. ¡Qué ironía! Qué ironía el que tú estés coladita por mí y yo, desaire tras desaire por tu amor... pero no desesperes, torres más altas han caído, aunque yo de torre poco, y de grande menos. Soy como un tocón a la tierra preso, y ya ves como me ha ido en esta vida por no dejar que crezcan mis ramas, por no dejar crecer flores a la esperanza.

Si algo hubiera en esta vida que mereciera la pena por estar contigo, lo buscaría hasta en el último rincón del mundo... ¡qué digo! ¡ ¡del universo!, pero aunque hoy te mire con otros ojos... pues que no, que no hay manera, que estar contigo me desespera aunque hoy te mire con otros ojos.

Hoy puedo contarte... bueno, sí, sobre mi madre... ¡No!, a mi padre vamos a dejarlo.

Pues como te decía, de mi madre puedo contarte hoy cosas... ¡tantas cosas que no sé por donde empezar! Solo una cosa: Sus lágrimas cuando marché de casa, sus ojos... ¡Esos malditos ojos!... Malditos por mi lo digo y también por ellos, por los de ella, que los llevo clavados en mi corazón toda la vida, que me barrena el alma. Que no pude ir ni a su entierro. Ni rezar siquiera una oración por ella. Ni siquiera una, porque no sé rezar... ¿Serviría de algo?

¿Sabes?, dicen que existe un dios. Me da igual cual sea y puede que esta noche le hable de ella. He oído decir que rezar es hablar con él, que no hace falta saber ninguna oración. Quizás ella sepa perdonarme. Ahora mismo es lo único que necesito. Sentirme perdonado por ella.

Por hoy no tengo más ganas de escribir. Espero que lo comprendas, y si no, me da igual.

domingo, 22 de junio de 2008

Tú como yo.- (de "MadrugadaS de PapeL")




















Os quiero presentar a Madrugadas de Papel... Una gran mujer y una gran amiga, que a veces, en ocasiones, pasa de la raya de ser una gran amiga, a convertirse en un “Pepito Grillo”... y yo sé por qué lo digo.

Cartagenera ella, como yo, escribe desde... hace... bueno, una intemerata... digamos desde su adolescencia, llevando en sus venas el sabor agridulce que llevamos todos los poetas...

Grandes sus sentimientos, no le caben en el pecho y tiene que acurrucarlos en una pequeña hoja de papel... que se convierte en grande al recibir tan grandes sentimientos de poetisa.... Bueno, hoy, con la tecnología, digamos que los acurruca en una esquina de su ordenador. Tapaditos, para que no se resfríen. Para que no cojan frío, esperando que alguien se acerque y se le rebose el alma de sentimientos por leerla a ella.

Y aquí, en un pequeño rinconcico de este humilde blog, habrá un espacio para ella... e iremos compartiendo pequeños grandes sentimientos de su alma poeta.


Los poemas que iré publicando pertenecen a su libro "Madrugadas de Papel"... Sí, tiene un libro publicado.


Bueno, y una vez hechas las presentaciones...

BiEnVeNiDa, Madrugadas de Papel.


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Tú como yo
has pintado un corazón en la pared.
Te has metido en un charco alguna vez.
Has volado en una noria de papel.
Y has mordido el bocadillo del cajón.

Tú como yo
te has mirado en el espejo del salón.
Has deshojado margaritas de papel.
Has jugado a ser mujer.
Y te has quebrado algún tacón.

Tú como yo
has soñado despierta alguna vez.
Te has hurgado la nariz.
Has querido ser mejor.
Y has andado de puntillas en tu habitación.

Tú como yo
Has buscado en tu cuerpo una razón.
Has buscado los porques.
Has creído en tu corazón.
Y te has dejado llevar en alas de la ilusión.

Tú como yo
has creído siempre en los demás.
has buscado la verdad.
has tocado la lluvia en el cristal.
Y has querido ser golondrina en libertad.

Tú como yo
hoy darías todo por volver a retener en tus manos esa vez.
Ese tiempo, esa edad, ese beso robado en un portal.
La ternura de tu piel, sonrojarte y esconder
tu mirada una vez más.


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sábado, 21 de junio de 2008

La Espera






















En la espera, 
esperaba su vida entera. 

Ella, 
sentada en el andén de la vida, 
esperaba paciente la llegada. 

Ella, 
día tras día, 
saludaba sonriente al tren 
que nunca llegaba, 
y aun así, 
esperaba paciente la llegada. 

Ella, 
como frágil pececillo 
en su pecera, 
aleteaba sueños de esperanza 
persiguiendo un mañana 
que tal vez no llegara. 

Ella, 
en el andar grácil 
de su pequeño cuerpo, 
contoneaba sinuosas sus caderas, 
como cuando los años no esperan 
y el aquí y el ahora 
son frenética carrera. 

Y ahora, espera y espera 
y sigue esperando 
con su bolso cargado de años, 
con su corazón robado 
por los amores de antaño; 
con su vida consumida 
por los amores malos. 

Y ahora, 
a solas en el andén de la vida, 
sonríe en felicidad rota, 
esperando la llegada. 
La llegada que no llega. 

Y aunque espera, 
en su ansia desespera, 
queriendo morir. 

……….ooOoo……….

jueves, 19 de junio de 2008

Fin de la jornada


















A este ratón puñetero,
que ni caso hace a mis dedos,
que no quiere dirigir al puntero,
lo voy a asomar a la ventana
y, con mucha calma,
y mirando al horizonte,
le voy a dar pasaporte
con un vuelo gratis,
charter... y sin alas.

¡A ver que se ha creído este insensato!
¡Será posible el niñato,
que en fastidiarme está tratando
sin yo poder acabar mi trabajo!

--¡Vamos, ratón malvado,
espabila!
¡Despierta,
que ya llevas dormido un rato!

¿Quieres hacer el favor
de prestar más atención,
y poner en buen empeño
que todo salga mejor?

--Mire bien, señor,
que se ha pasao usted de rosca.
Quesque ya no son horas
pa terminar la labor.

Mire, buen hombre, su reloj,
que la jornada está conclusa;
y no me venga con la excusa
de que es solo un minutito o dos... más.

Vamos,
que lo que quiero decir,
si es que no es mucho molestar,
que vaya usted terminando
y cerrando el ordenata,
que por hoy, ya es suficiente y...
y no me de más la lata, leñe!

--¡Maldito sea este ratón,
pues no me ha salido contestón!
Mas tengo que reconocer,
que lleva toda la razón,
pues ahora mismo,
las ocho pasadas son.

Pleguemos pues, y hasta mañana, ratón.

--Hasta mañana, pues, señor.


.....ooOoo.....

(((Y es que a veces, uno se enfrasca en el trabajo y...)))

miércoles, 18 de junio de 2008

La Luna Quiere Ser Gitana, (y) III



Dice la noche
que no sale.
Que aun es de día.

¡Y son las doce!


Las doce de la noche,
que no del mediodía.

--Sereno!
--Va!

Las estrellas dicen,
que si no hay luna,
es que no es noche.

Que tampoco salen.

Y los luceros
también se han puesto de acuerdo.

Ninguno sale.

¡Esto parece un entierro!
Todo oscuro,
en silencio.

No hay voces.

Pero no es cierto.
Porque es fiesta y alegría.

Que por allá por la cuestabajo,
en cortejo viene una algarabía
de gitanos cantando.
Y las palmas con las guitarras
van acompañando.

Es mi luna y su gitano,
que agarraditos de la mano
vienen de haberse casado.

Ella,
como aporte a su dote,
el amor que por él siente que,
para él,
es más que suficiente.

Él,
gitano de ley,
enamorado de ella perdidamente
entiende que
otro amor así,
jamás podría encontrarlo.

Gitano legal en su querer.
Gitano legal en su amar.

La noche,
que ha visto la juerga,
dice que ahora si sale,
y junto a los luceros,
llaman a las estrella.

Poco a poco,
todos,
van saliendo
y a la comitiva se van uniendo.

Y entre coplas y canciones,
entre chascarrillos y risas,
manzanillas y aguardientes,
el alba les viene
viniendo.
Sorprendiendo
con el nuevo día.

Los gitanos
se van marchando,
se van yendo.

La lunita, a su gitano,
de la mano se lo lleva
a su casita de plata.
A su casita de estrellas.
A su cielo enamorado.

Y allá abajo,
sobre las hogueras,
humitos de candela
van quedando.


.....ooOoo.....

martes, 17 de junio de 2008

La Luna Quiere Ser Gitana II



A mi luna su gitano la enamora.
A mi luna,
su gitano la hace aguas.
A mi luna,
su gitano la hace arena.
Su gitano la baila
y la zarandea.

Y a ella le encanta,
y brilla más que el sol
del mediodía.

Mi luna,
por él,
canta coplillas de porcelana.

Mi luna,
por él,
pisa descalza
ascuas encendidas de pasión.

Mi luna,
tiene la sonrisa aterciopelada
y sus ojos son
destellos de nácar.

Mi luna
tiene alma delicada,
alma ligera.

Mi luna es frágil
como una sonrisa tierna.

Mi luna
es de huidiza mirada.

Mi luna
es etérea ambrosía:
humor sutil
de néctar de dioses.

Mi luna
recuesta su figura
en el soñar de su gitano,
acunando vientos con sus manos,
calmando tempestades,
dominando huracanes.

Mi luna muere y renace
día a día,
con los amores.

Mi luna,
como tu luna,
se esconde en nuestros corazones.


.....ooOoo.....

lunes, 16 de junio de 2008

La Luna Quiere Ser Gitana I



Dicen de la luna,
que quiere saber de palmas,
de cantares y revuelos de faldas,
al chisporrotear de unas brasas.

Que quiere saber
de amor y de ser amada,
entre juncos y cañas,
una noche iluminada.

Y es que, dicen,
que está la luna enamorada
de los ojos de un gitano,
y entreteje cajitas de juncos
para guardar su mirada.

También dicen de la luna,
que en sus noches llenas,
ya no es tan pálida su cara
como antaño lo era.
Que ella,
morenita se está volviendo,
a pinceladas,
de rayitos de sol por las mañanas.

Y es que, por amor,
está empeñada
en ser gitana.

Que a su amor ronda
y hace por entrar en su casa.
Que lo sigue y lo persigue
como el ángel de su guarda.
Y que hay noches,
amargas,
que entre palmas,
lumbre y guitarras,
canta la luna su quimera
dejando caer,
a su vera,
lagrimitas de escarcha
por ese amor que no llega.

Y es que, dicen,
que la luna está enamorada
de los ojos de un gitano.
Y siguen diciendo de la luna,
que hay noches que la ven descalza,
correteando por los tejados de chapa
buscando a su amado.
Que en su afán
por encontrarlo,
brinca, salta
y va dejando,
tras sí,
una estela de plata.

Y que a las chabolas entra
y a los niños les canta una nana.
Una nanita callada.
Una nanita gitana.
Que hasta parece que sordas
le salen las palmas.

Y entre palmas,
taconeos y revuelos de faldas,
de mi luna, dicen,
siguen diciendo,
que ya es gitana.

Que anoche
la vieron besarse
con el brillo de los ojos
de su gitano de escarcha.


.....ooOoo.....

domingo, 15 de junio de 2008

El Caballero V.- A su dama


























Mi Dama y Señora:

Después de una dura jornada
en la que solo vos
existíais en mi pensamiento,
aquí me hallo,
al fin del día,
para expresaros una vez más
mis pensamientos,
mi amor por vos.

Mi bestia afable,
pastorea tras su jornada
de soportar mis hechuras,
parapetadas tras la armadura,
la cual descansa
su frío tacto,
al igual que yo,
junto a la encina.

Mis armas, bajas,
también descansan
junto a la madera viva
que me cobija.

Rufián, mi escudero,
que así lo llamo,
no por perverso o despreciable,
que en nada se parece a eso,
¡líbrenle los cielos!,
sino por su nombre,
que es Rufino.
Yo primero le llamé Rufo,
por aquello de acortarlo algo,
para mas tarde acabar con Rufián,
que a mis oídos suena como,
más musical...
pues aquí descansa también a mi lado.

Él, afable más que mi montura,
que por eso persona es
y humana,
consiente condescendiente
a mi capricho de que así
yo le llame,
y sonríe a mi llamada,
y presto está siempre
a mis cuidados.

Gran hombre y personaje éste
que en buen servicio me atiende.
Y yo, que así lo aprecio en hechos que,
por mi persona se desvela,
hago compartir con él mi mismo techo,
y por lecho, también cama,
que no desearía yo que descansara
sus, también pobres huesos,
en el duro y frío suelo.
Eso sí, camas separadas.
Aunque, esta noche,
es fuego de cañas, palos y hojarascas.
Y por techo, de la encina sus ramas.

Este fuego antes mencionado,
el mismo que nos calienta,
es el mismo que hace un rato
las carnes de un conejo ha dorado,
que por cierto,
algo chamuscado
a Rufián le ha quedado,
pero bueno de sabor,
gracias a unas hierbas aliñado
y a un poco de caldo.

Y ahora duerme mi escudero
por las sombras abrigado
y, por una buena manta zamorana,
todo sea dicho de paso.

Algún día os contaré
los hechos que acontecieron
para encontrar a mi escudero.

“Atento”, mi caballo,
que por nervio y siempre alerta
así le llamo,
creo que ahora,

después del pastoreo,
también reposa.

Y como al inicio os decía,
bajo esta encina me encuentro.

Espero no haberos aburrido
con mostraros
a mi corcel y a mi escudero,
mas forman parte de mí y
en merecimiento los tengo
de ellos hablaros,
pues solo el a vos mentarlos,
ya es para nosotros tres,
un premio venido de vos.

Mas ahora, mi señora,
permitidle a mis huesos
descansar y soñar con vos.
Permitidme que os bese
en el recuerdo.
Que a vuestro rostro frágil,
acaricie con mis rudas manos,
mas, quizás no sea digno de ello.
En todo caso, si con ello

molestia os he procurado,
pido despulpéis
a este torpe y viejo caballero.
Y es que,
¡hace ya tanto tiempo
que anhelo veros...!

No encuentro el día
ni el momento
en que esto pudiera suceder.

Me retiro ahora, mi Señora.
Me retiro a descansar
y a soñaros.
Que ello,
es reconfortar mi alma

para mañana soportar vivir
sin vos.


jueves, 12 de junio de 2008

Cinta



No entendía cómo podía haber dejado pasar la ocasión tanto tiempo sin pavonearme si quiera delante de ella. Qué menos que desplegar mis encantos personales e invitarla al cine o al teatro o... o yo qué sé, aunque hubiera sido a cenar a un Mc´Donald... Tonto y mil veces tonto, me dije, y además, del culo! Y para colmo de males, precisamente se marchaba al día siguiente, destinada a Toledo. Jilipollas!... Sí, la chavala estaba bien, bonica, graciosa, un cuerpo guay... Guay? Lo que estaba era buena, buenísima a reventar y no tenía de desperdicio ni las pelotillas de los dedos de los pies... percebitos para comérselos.

La llamo, la llamo ya mismo -me decía mientras buscaba el móvil por los bolsillos- Y como no esté, me meto a cartujo... Por mis güevos que a cartujo me meto.

Sin perder un instante saqué el móvil del bolsillo interior de la chupa de cuero y llamé a Cinta.

El corazón se me salía hasta por las orejas de la emoción y la tortura de pensar que no me cogiera la llamada. En pocas ocasiones habíamos coincidido, la verdad, y cuando ocurría, era con otros amigos y amigas, aparte que, tampoco había notado yo que se fijara en mí y, por supuesto, si eso hubiera ocurrido, me habría dado cuenta... menudo soy yo.


--Sí?

-- -(Joder, bien, Guay!!!!) ,  Cinta?


--Sí, quién es?


--Bueno... esto... –(Mierda)-... Cinta, soy Edu!


--Edu?


--Sí, Edu No me recuerdas? -(joder!)-


--Pues, así de pronto...ahora mismo no recuerdo a ningún Edu.


--Edu! Los martes en la bolera. Las birritas. Juan, Carmelo, Ignacio, Ángela, Espe...


--Ah!, Eduardo


--Bingo!


--Qué?


--Nada. Oye, que te llamaba porque me he enterado que te marchas a Toledo y...


--Si, mañana quiero salir temprano. Ya estoy casi terminando de empaquetar. Saldré sobre las siete de la mañana en mi coche.


--Ya, esto... Bueno, que quería... Despedirme de ti, y que si te apetece, podríamos esta noche salir a cenar... algo sencillo.


--Joder Eduardo, ya era hora que te hubieras decidido!


--¡?!...


--Eduardo?


--Tía, es que me has dejado sin saber qué decir. No esperaba esa respuesta de ti. Todas, todas las respuestas del mundo, menos esa. Te lo juro!


--Venga, déjate de coñas, tío, o es que no te dabas cuenta de las miradas que te echaba cuando íbamos a la bolera?


--Cinta... bueno, en esas cosas me defiendo bastante bien y...


--Ya! Permíteme que te diga dos cosas: ja! y ja! Experto... ja!


--Coño, Cinta!


--Vale, tío duro, jejejejeje... que sí. Cuándo quedamos?


--Pues no sé, ocho?, nueve?


--Mejor a las nueve. Te parece?


--Vale!


--Ah! quedamos en mi casa. Hay una llave en una pequeña bolsa de plástico enterrada en la maceta que tiene una mini tomatera. Úsala, entra y me esperas a que me termine de arreglar que, posiblemente, esté en la ducha. Y después salimos. Vale?... Ah!, ven un poco antes de la hora. De acuerdo?


--Vale, Cinta.


--Pues en eso quedamos.

Llegué a su casa a las nueve menos diez. Llamé al fono y su voz me sonó a gloria bendita cuando la oí salir por aquellos agujerillos.

--Cinta?... Soy yo, Edu, Eduardo.


--Sube y entra con la llave, que voy a ducharme. Busca por la cocina algo para tomar. Yo saldré enseguida. No soy de las que tardan.


--Vale!


La puerta de la calle se abrió automáticamente. Me encaminé hacia el ascensor. Pulsé el décimo. Y en mis ansias por llegar, se me hizo una eternidad la subida. Por fin llegué y una musiquita “do-mi-sol” sonó a la vez que se paraba y se abrían las puertas. Desde dentro del ascensor pude ver, justo en frente, una maceta con una tomatera. Localicé la llave y abrí, para mí, la caja de los deseos. Un aroma femenino y sutil invadió mi cerebro.

Una vez dentro cerré la puerta y avancé por un pequeño pasillo hasta entrar en un salón espacioso. La decoración de la casa era cálida y acogedora, con maderas rústicas, linos y algodones en cortinas y muebles, lámparas de colores, jarapas...

Al momento de entrar en el salón oí la voz de Cinta.

--Eduardo, por favor, tráeme el albornoz que está en mi dormitorio, el de la puerta color melocotón, es que se me olvidó, y me lo traes al cuarto de baño. La puerta malva.


Habían cuatro puerta de diferentes colores y una barra americana.

La puerta de color melocotón estaba cerrada. La abrí girando el pomo. Una luz tenue alumbraba desde una de las mesillas. El albornoz se encontraba a los pies de la cama. Ésta estaba deshecha y me dije que, quizás, con la mudanza, no le habría dado tiempo de hacerla.

Me agaché un poco para recoger la prenda, cuando noté por detrás que alguien me empujaba y me hacía caer de bruces sobre la cama. Al pronto me giré y allí, frente a mí, ¡totalmente desnuda...!

--Cinta!

No podía dar crédito a mis ojos. La situación se me había escapado totalmente de las manos... Joder, qué buena estaba!

--Cinta, por tu madre!


--Deja a mi madre tranquila. Y ahora, machito, preocúpate de mí.

Joder!, Cómo me iba a preocupar de ella?! En todo caso, de quien tenía que preocuparme era de ese monstruo sexual que ya me había quitado las chanclas y casi me había terminado de quitar los pantalones en un abrir y cerrar de ojos!

...

Bueno, por lo demás... Por lo demás decir que al día siguiente se marchó a Toledo. Pero aquello de marcharse a las siete de la mañana... No, no.


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miércoles, 11 de junio de 2008

lunes, 9 de junio de 2008

Amor de andar por casa



Un día más.

Cinco minutitos más, por favor. Solo cinco minutitos más, y me levanto enseguida.

...

Vuelta a empezar... Un día más... Si por lo menos entrara algún rayito de sol por las rendijas de la persiana...

¡Waaaaauaaa!... hhhmmmmmm...

...

Míralo, se fue sin ni siquiera darme un beso de despedida, y eso que le tengo dicho que no me importa que me despierte al dármelo... Se fue sin más, sin despedirse. Como todos los días... ¿Tan molesto le resulta, antes de marcharse a trabajar, acercarse y, aunque sea rozar sus labios en mi mejilla, decirme: “hasta luego, cariño, que tengas un buen día?
... Pero si ya su despertador me deja despierta hasta que suena el mío. ¡Si él lo sabe!. Si hay mañanas que tengo yo que decirle que se levante, que va a llegar tarde al trabajo.

¿Le cuesta tanto despedirse de mí por las mañanas?
Y ahora a levantarse y a llamar a los niños...

Vuelta a la rutina. Un día más.
No sé si me estoy volviendo vieja, si no le atraigo. No sé, pero de un tiempo a esta parte, parece que no le intereso tanto como antes. No es que me trate mal, o que me dé malas contestaciones o cosas así, no... Y me besa al llegar a casa y... Pero le noto distante... Ya no me dice que me quiere de la forma que me lo decía antes. Ya no me regala rosas en mi cumpleaños ni en nuestro aniversario... Se limita a llevarme a cenar a un buen restaurante, y a comprarme alguna joyita y... y ya está.

Yo no necesito esas cosas. Yo, solo necesito un poco, aunque sea un poquito, de su tiempo, para recibir su cariño. Pequeños detalles... Con una flor; aunque sea robada a la maceta de la vecina, me conformo... No necesito grandes cenas, ni collares ni pulseras de diamantes para celebrar mi cumple o nuestro aniversario... Es su cariño lo que necesito.

Con poco me conformo. Poco, pero sincero... ¡Si con solo estrecharme entre sus brazos sería la mujer más feliz del mundo!... Con poco me conformo... Con una mirada cálida, un achuchoncico al pasar a mi lado, de vez en cuando...¡No!, los palos en el culo mientras cocino, ¡no!... y eso… ¡mira que le gusta al cabrito!

¿Es tan difícil hacerme feliz? ¿Es tan difícil darme un poco de amor de andar por casa?
¡Madre mía la hora que es!... ¡Los niños hoy van a llegar tarde al cole!


El Caballero IV.- A su Dama




























Anhelada y recibida
vuestra respuesta,
os contesto con
ansias reconfortadas,
al saber que aun me amáis.

Ya se, mi señora,
que vuestras obligaciones
atrapan el preciado tiempo
que envuelve vuestra vida.
Mas no por importunaros,
sino porque en escribiros,
mi persona se transporta
hacia vos,
y paréceme que mis manos
a vuestras manos acarician.
Motivo este por el cual, mi pluma,
reclama del papiro
su escritura impresa.

Deciros que hace unos instantes,
escudriñando me hallaba
en el cielo las estrellas,
que por los gestos
en mis movimientos,
podrían tomarme por loco;
pero es que busco
y ordeno,
y vuelvo a rebuscar,
y a ordenar
en este inmenso berenjenal
de pequeñas luminarias en el cielo,
con la esperanza de encontraros
a vos.
Sí, a vos.

Busco vuestro rostro
en este cielo estrellado,
intentando ser capaz de descubrir
una nueva constelación.
Mas son baldíos mis esfuerzos,
pues no hallo belleza en el cielo
capaz de igualaros a vos.

Yo quisiera regalaros,
por medallón,
la luna.
Y que en vuestro esbelto cuello reluciera
engarzada entre hilillos
de agua clara;
y anudar, a vuestra cintura,
cíngulo de diminutas estrellas;
y en vuestras sienes, reposar,
arrullos de palomas, en diadema.

Mas vuestra belleza,
mi señora,
no es merecedora de tal simpleza.
Que el más preciado quilate
de este mundo,
la flor más preciada o
el pensamiento más sublime,
son nimiedad a vuestro lado.

Que la belleza,
sabed, mi señora,
no es antes que vos nacida,
sino concebida por vos.

Y con este pensamiento,
de verdad sincera
os dejo,
mi señora.
Mas este caballero no quisiera
parar de hablaros;
y hablaros tanto y tanto...
Pero ya es noche cerrada,
y los serenos alados, al alba,
ya casi van cantando.

Se ha hecho tarde mi señora.
Concederle a este,
mi viejo cuerpo,
un leve descanso.
Vos, hoy,
con vuestras noticias,
me habéis devuelto a la vida.

Entre sueños,
marcho a vuestros brazos.

sábado, 7 de junio de 2008

Doña Ana


Lo que vais a leer pertenece a unas hojas encontradas en una habitación de un sanatorio mental.

Enriqueta, la señora de la limpieza, las encontró y me dijo: “Toma, Guillermo, te lo regalo. Yo sé que a ti te gustan estas cosas”, y me contó que doña Ana murió a los... ni se sabe, aunque se creé que llevaba allí cerca de sesenta si no más años. Que allá, por el año 1930, se la encontraron maniatada, dicen, a la verja de la entrada al psiquiátrico, y embarazada. Que apenas tendría 15 años, y que a los 6 meses de su ingreso, allí parió pero que nunca se supo si fue niña o niño, ni el paradero. Dicen que el bebé nació muerto. Otros dicen que lo dieron en adopción. También dicen... Dicen tantas cosas...Dicen que ni en el pueblo la conocían. Que no sabía nadie de dónde venía, ni cómo allí apareció.

Doña Ana, cuando la recogieron e ingresaron en el sanatorio mental, no sabía a penas casi hablar ni leer, y menos escribir... Algún ser bueno le enseñó. Un celador, dicen. Otros, que una fisio... Quién sabe?

Un día, su alma se le escapó persiguiendo a los pajarillos que revoloteaban jugando con las hojas de otoño que caían del árbol de junto a su ventana, y su cuerpo quedó dormido en el sillón de su habitación. También dicen que, desde entonces, los gorriones ya no juguetean entre las ramas del árbol. Y el árbol, pues como que parece que pierde su verdor y su alegría. Gris y mustio se va volviendo cada día, que hasta están pensando en cortarlo y hacer leña con él para las frías noches de invierno.

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(Un día cualquiera )

Hoy quiero que sepas de mí. Hace tiempo que no sabes de mí y no soporto esta sensación de soledad, de angustia. No quiero esto. ¡No, no! Prefiero meter la cabeza en el lavabo y morir lentamente, a sufrir esta agonía día a día, sin que sepamos nada el uno del otro, y ya que tú no quieres saber nada de mi vida, es por lo que, no resistiendo más, te escribo estas letras.

Desde que nos separamos, la soledad se adueño de mi alma. ¡¿Qué hago aquí sola, Dios mío?! A cada momento, tu recuerdo se me hace presente, y temo que llegue ese día fatídico que tu cara se vaya convirtiendo en un dibujo difuminado hasta desaparecer, y no recuerde ninguno de tus rasgos, ni siquiera tus lindos ojos o los caracolillos de tu pelo que caían sobre tus pequeñas orejas. Quiero agarrarme tan fuerte al recuerdo de tu cara, de tu cuerpo, de nuestros besos y abrazos, que me duelen los sentidos de apretarte tanto. Y es que, ¡me duele tanto el corazón, de tanta herida sufrida...! Sufro una constante herida, noche y día, día y noche, noche y día, noche y día, noche y día... día y noche.

(el día siguiente)

Hoy es ya otro día. Ayer no pude seguir escribiéndote. Hoy quiero estar más relajada... El hoy me mata y el mañana me espanta porque sé que se convertirá en hoy... y así todos los días, todos... Hoy quiero estar relajada.

Cuando paseo por el jardín aprovecho para contemplar como se afanan las mariposas en libar las flores. ¡Sus alas me fascinan! Pensar que de qué están hechas, me fascina. Y cuando me miro en el espejo y veo mi cara marchita, marchita de tus besos, y trato de imaginar que soy una mariposa, cojo mis pinturas, los polvos, todos mis lápices, los sombreadores... todo, todo y comienzo un ritual lento, casi agónico, tratando de asemejar mi rostro a las alas de las mariposas, pero cuando intento salir a pasear por el jardín, Lucía enseguida me reprocha con buenas palabras: “Ana, cariño, ¿Dónde vas? Ven, vamos a lavarte la cara y a ponerte guapa. No te preocupes, que yo te maquillaré”... Y así, cada vez que lo intento, ella me roba mi fantasía, volviéndome a esta realidad que no me olvida. Recordándome el día a día, el día a día... Perdona, me recuerdo a mí misma que debo tranquilizarme.

No puedo pensar otra cosa, más que en ti. No sé que contarte más, porque no quiero más que pensar en ti, más, que tenerte en mi memoria, que es lo único que me queda. Mis recuerdos contigo y con los hijos que no tuvimos. No quiero olvidarme de ti. No quiero que te olvides de mí...

No puedo seguir escribiendo.

(otro día cualquiera)

Hace días que no te escribo, no porque no quiera, pero es que he estado algo cansada... sí, del alma. Y cuando intentaba ponerte algunas letras, todo se amontonaba en mi cabeza. Los recuerdos se me entremezclaban hasta llegar a asustarme, y terminaba por levantarme de la mesita y me acostaba. O me iba al sillón a mirar por la ventana cómo los pajarillos revoloteaban de allá para acá, de acá para allá, jugando entre las ramas del árbol que tengo enfrente. O cómo iban cogiendo las miguitas de pan que les pongo en el alfeizar. ¿Qué envidia me dan!

Esta mañana he estado mirando las fotos, nuestras fotos. También las de cuando éramos novios. Nada más coger la caja de lata donde las guardo, me ha entrado un escalofrío por todo el cuerpo... porque yo no quiero esos recuerdos, esos recuerdos fijos, esos recuerdos anclados en el tiempo, esos recuerdos planos. Al abrir la caja, el olor a viejo del papel me dio una bofetada espesa, cálida, suave, ensoñadora... Fíjate, ¡estornudé y todo! Cerré los ojos y empecé a acariciarlas una a una, a recorrer sus contornos, a palparlas por delante y por detrás, a apretarlas contra mi pecho junto al corazón, este corazón que no vive sin ti. Entonces, ellas, empezaron ha hacerse realidad. Me daba igual la imagen que tuvieran, solo sé que ellas comenzaron a cobrar vida: Tú y yo juntos en la playa, por la noche, bañados de amor por la luna. Tú y yo juntos, paseando por las Ramblas de Barcelona. ¿Recuerdas? Me compraste un libro y una rosa, ¡y era un día cualquiera! Tu y yo, tu y yo... tu y yo...

Así, con aquellos recuerdos planos convertidos en realidad, pasé la tarde entera hasta que llegó la hora de cenar. Cené poco, un caldito y dos manzanas. El pescado no había quién se lo comiera. Y ahora estoy aquí, bajo la luz triste de esta triste habitación. Triste sin ti.

Sabes, me he puesto mi mejor camisón. Es para ti, para que me veas guapa, por si donde estés, a lo mejor, puedes estar pensando en mí, y quién sabe, quizás me veas...

No sé, no sé, pero a veces pienso que ya no me quieres, que ya no te importo, que ya no soy nada para ti, ni siquiera un recuerdo.

Ahora no puedo seguir escribiendo. No quiero intranquilizarme, ya sabes que no es bueno para mí. Y me encuentro mal... y...Y es que, en lo más hondo de mi corazón, no quiero encontrarme bien. Solo el pensar que me olvidas, es para mí la muerte. Y no resisto la idea de que te olvides de mí. No resisto esta vida solitaria sin ti.

Perdona mi amor, no quiero que mis palabras te enfaden o te apenen. Si tú quieres, borraré de mi mente estas ideas, porque... ¡porque tú me quieres!, ¿verdad?

No me regañes por la pregunta, entiéndeme. No me regañes. O sí, regáñame, que así sería como si estuvieras junto a mí. Escríbeme. Ven a verme. Llévame contigo donde tú quieras, lejos de aquí. Donde tú quieras, pero lejos, muy lejos de aquí, que quiero morir contigo aunque seas tú quién me mate. Aunque seas tú quien me destroce la vida. Aunque hagas pedazos mi corazón. Pero tú, tú, tú. Siempre y solo tú.

Mañana será otro día... uno más, como hoy, como ayer... como tantos y tantos otros días y días... y noches... Noches de sábanas y almohadas blancas, de llanto y de lágrimas, de ruidos y voces... Noches, noches, noches... noches.


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De doña Ana dicen, que jamás nadie la visitó.